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jueves, 20 de marzo de 2014

Bugatti 57 Atalante coupé


En los años 30 del siglo pasado,  Bugatti era una marca aislada por varios factores como su ubicación remota en Molsheim (en el bajo Rin, la conocida como región de Alsacia, fronteriza con Alemania),  su organización centralizada y la lealtad de su clientela francesa adinerada, en tiempos donde el nazismo campaba por sus respetos. Desde 1930 la fábrica vió declinar el número de unidades producidas, desde 632 en 1930, 376 en 1931, 136 en 1932 y sólo 61 en 1933. En el invierno de 1933-34 la fábrica paró totalmente su actividad.

Para sobrevivir se centró en la fabricación de coches de ferrocarril para Francia, impulsados por los potentes motores Type 41 Royale. Ello supuso, indudablemente, la adicción de un elemento claramente industrial a la fabricación artesanal tan tradicional en Bugatti. Por ese motivo Ettore Bugatti se quedó en París centrado en la fabricación de coches ferroviarios mientras que su hijo, Jean, se hacía cargo de la fábrica de Molsheim, tratando de mantener viva la llama del automóvil, y a fe que lo conseguiría con un estilo digno de la saga familiar.


Jean era un enamorado de los coches y de la velocidad y posiblemente habría sido un gran piloto si no hubiera sido porque su padre, preocupado por la sucesión familiar, le prohibiese las carreras.

Uno de los problemas de la marca era su diversidad. Incluso en el año 1931 en que sólo fabricaron 61 vehículos Bugatti diseño 5 modelos distintos, la marca tenía un problema claro de dispersión. Jean Bugatti reconoció el problema y la solución que diseñó fue la de desarrollar un único modelo que pudiese valer y adaptarse para todos o la mayoría de los segmentos de mercado: sedan, deportivos, coches de velocidad, turismos… La base de este modelo fue el Type 51 y el Type 55.


Sin embargo, cuando hablamos del Bugatti Type 57 estamos ante un diseño completamente nuevo, bajo el auspicio del señor Jean Bugatti. Por ese motivo, el 57 estaba dotado de una personalidad diferente, liberado de buena parte de la influencia de Ettore. Por ejemplo, el primer prototipo del 57 llevaba una suspensión delantera independiente, lo que suponía un cambio radical respecto a lo habitual en Bugatti. Tan radical que cuando Ettore tuvo conocimiento de ello obligó a Jean a abandonar la idea.


Una de las mayores innovaciones del 57 fue la transmisión, con una caja de cuatro velocidades. También se modificó el embrague. El motor era de 3.257 cc, las versiones iniciales con un solo carburador desarrollaban 135 caballos de potencia a 5.000 rpm. Los frenos, sin embargo, continuaron siendo de funcionamiento por cable, aunque con mejoras en los ajustes.



La producción del 57 comenzó en verdad en 1934 y continuó hasta 1939. Jean Bugatti pudo desarrollar su talento como diseñador de carrocerías, como cualquier observador puede deducir viendo las fotos de este tremendo vehículo. Jean era considerado como un diseñador elegante, de fluido talento, equilibrado y con un uso creativo del color.

Hubo diversas versiones del 57, como el coupé o las versiones deportivas con el Gran Raid Roadster de 1934 o  el modificado y mejorado Type 57T con carrocería torpedo de 1935. Gracias a esa adaptabilidad surgió la versión Type 57S, con un chasis retocado y una carrocería modificado reduciendo la parte frontal. El motor también tuvo que ser retocado.


El primer 57S apareció en la London Motor Show de 1935, lo que acabaría siendo tras diversos retoques el Atalante coupé. Se fabricaron tan sólo 48 unidades del modelo Type 57S, de los cuales solamente 17 vestían la elegante y atlética carrocería del Atalante.

El propietario del primer Atalante salido de fábrica fue  Jean Lévy, administrador de Grands Moulins de Strasbourg, una exitosa empresa de molienda de grano. Después de tener varios propietarios llegó a manos del artista francés André Derain, que por cierto acabaría siendo amigo de Pablo Picasso. 
  
Capaz de alcanzar las 120 mph, el Atalante es una auténtica joya sobre ruedas, donde no sólo la velocidad te acelera el pulso sino también el saber que estás llevando una de las piezas más exclusivas y logradas de toda la historia del automóvil, una obra de arte.

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