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miércoles, 12 de marzo de 2014

Bugatti Type 57SC Atlantic


Estamos sin ningún género de dudas ante uno de los automóviles más peculiares y llamativos de toda la historia de esta industria. El Bugatti Type 57SC Atlantic tenía unas líneas muy reconocibles y venía equipado con un motor de gran potencia que le permitía alcanzar los 200 km/h, lo cual en 1936 se puede considerar toda una proeza. De hecho, algunos lo catalogan como el primer supercoche de la historia.


Jean Bugatti, el hijo de Ettore, tuvo un papel muy importante en el desarrollo del Type 57, logrando un diseño espectacular en el que destacan las puertas, la inclinación del parabrisas o las exageradas aletas remachadas. Además, entre los materiales utilizados se encontraba el “electron”, una aliación entre aluminio y magnesio, que es muy resistente pero más ligero que el aluminio aunque su manejo industrial era complicado, dada su facilidad para entrar en ignición.


La presentación oficial del primer prototipo se realizó en el Paris Motor Show de 1935 y curiosamente sólo se hicieron tres pedidos. La producción comenzó en 1936 y se sustituyó el problemático "electron" por el aluminio.


Entre los primeros propietarios de este vehículo se encontraban Lord Philippe de Rothschild que lo pidió en color azul claro con azul oscuro en el interior. Como referencia de la exclusividad de este modelo, decir que se pagó la astronómica cifra de 36 millones de dólares hace unos años y ahora esta unidad descansa en el Mullin Automotive Museum.


Hubo varios modelos del Atlantic que variaban en sus espcificaciones, fundamentalmente el chasis, con 3 versiones diferentes. De ellos el más popular es el conocido como coche del Papa, con el chasis 57591, muy reconocible por sus faros. Ralph Laure era propietario de uno de estos modelos desde 1988. Entre las exquisiteces y curiosidades que presentaba este modelo estaba la tapicería de piel de cabra y asientos rellenos de bolsas de crin envueltas en muselina. Todo menos ordinario.

4 comentarios:

  1. siempre comentando clásicos, teniamos nosotros en casa una maqueta de un bugatti.

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    1. Yo creo que era este mismo, casi seguro. Los clásicos son casi siempre lo mejor. A ver si hay una subasta baratita de este y nos podemos hacer con él.

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  2. Los Bugatti era una familia de artistas. El que se dedicó a fabricar automóviles, yo diría que a mayores, era relojero, tal son las máquinas que salieron de su fábrica de Molsheim.
    Es conocida la biografía de los hermanos Schlumpf, de origen italiano, al igual que Ettore que poseían unas fábricas de hilaturas a unos 100 kms. de la factoría de Ettore. Fritz tomó tal pasión por los Bugattis que fue adquiriendo todos aquellos que estaban en manos de particulares, para formar junto con automóviles de otras marcas, el que es hoy el museo del automóvil más importante del mundo.
    Remodelando unas naves de la enorme fábrica de hilaturas, calladamente los dos hermanos fueron haciendo su museo dedicado a su madre. Se encuentra en Mulhouse y es propiedad del estado francés por expropiación fiscal a la sociedad de hilaturas.
    Un modelo como el que comentas, el 57 coupé Atalante, se encuentra en el museo juntamente con otros seis más con distintas carrocerías. Creo que pasan de 60 los Bugattis que allí se exhiben, entre ellos un Royal Coupé Napoleón, considerado por los expertos la pieza más cara del mundo.
    En Galicia, existía un pequeño modelo descapotable propiedad de una compañía eléctrica que lo usaba en los años 40/50 para revisión de sus tendidos, en el que unos operarios provistos de pértigas levantaban las líneas caídas. Hoy es propiedad de un coleccionista.

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    1. Excelente apunte técnico. Curioso lo de usar un Bugatti para currar para revisar el tendido eléctrico, menos mal que no lo metieron por unas leiras...
      Investigaré sobre el Napoleón.

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