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miércoles, 12 de marzo de 2014

Dependencia energética

Reduzcamos el consumo de gas ruso, eso es lo que propone la UE ante el giro que han tomado los acontecimientos en Ucrania y con la sombra de la guerra fría, antes olvidada, en la memoria. Y razón no les falta, los números cantan, otra cosa son las soluciones que ponen encima de la mesa.

La UE apuesta claramente por la diversificación energética. Vaya, tardaron en darse cuenta de la problemática que aqueja a la mayor parte de los países del viejo continente, o es que ya lo sabían pero hasta ahora no les preocupa, no sé que es más triste. En este sentido, y sin que sirva de precedente, en España hemos sido unos visionarios, hemos favorecido la implantación y explotación de nuevas fuentes de energía, básicamente las renovables, mucho antes que en otros países y en su momento incluso llegamos a ser líderes mundiales en algunas de ellas como la solar. Pero fallamos en el modelo y buena parte de lo conseguido se lo ha llevado el viento, y lo que nos ha quedado es un sector con un desfase financiero brutal que pagamos todos los pringados de este país. El modelo de subvenciones se demostró oportunista y de poco futuro, con muchos agentes montando grandes empresas de la noche a la mañana y amasando pasta a manos llenas, huyendo luego como alma que lleva el diablo cuando el grifo de las subvenciones se cerró. El diagnóstico era bueno, pero fallamos en la metodología, pero al menos lo intentamos a tiempo, no como estos señoritos de la UE que se acuerdan del paraguas cuando ya tenemos el monzón sobre nuestras cabezas.


Entre las fuentes de energía alternativa que propone la UE se encuentra el fracking, del que ya he hablado en este blog. Es un modelo energético controvertido, novedoso en Europa pese a que al otro lado del charco lleva muchos años funcionando. Tan polémico es que hay comunidades autónomas que han llevado ante la justicia la imposición del gobierno central de empezar a implantar o al menos estudiar este modelo en todo el territorio.

La situación es compleja porque las alternativas no abundan y las que existen tampoco son la panacea, todas tienen sus pros y sus grandes contras. La tasa de dependencia de la UE es en promedio del 54% y para el gas alcanza el 67%, siendo Rusia el principal proveedor. La energía nuclear es otra de las posibilidades, pero de nuevo la diversidad de opiniones es clara, siendo Francia un país pro-energía nuclear y Alemania justo lo contrario, sobre todo a raíz de Fuckushima, con otros países como España que miran para otro lado y prefieren no tocar el tema.

Así que está muy bien que la UE, tarde y a rastras, fomente la diversificación energética y rebaje la dependencia, pero las soluciones son escasas y en el tema del gas pasan quizás por centrarse más en los países del Magreb. Pero si queremos tener autonomía energética vamos a tener que hacer grandes inversiones en renovables cuya rentabilidad y competitividad no está aseguarada y cuya financiación se adivina compleja; o bien vamos a tener que meternos a fracturar grandes cantidades de terreno con la consiguiente crispación social y ecológica. Veremos si todo esto se queda en un brindis al sol o por el contrario se empiezan a dibujar grandes planes estratégicos.

2 comentarios:

  1. La formación de la U.E es un hecho histórico jamás soñado por generaciones anteriores sin remontarnos al comienzo de las nacionalidades en la que España fue pionera.
    Pero la C.E. que en su origen no era más que un interés común de varios países en el carbón y el acero, se transformó a través del tiempo en un bloque de países sujetos a unas reglas comunes, salvo para el caso del Reino Unido.
    La crisis económica hizo que la UE tuviese como principal objetivo el rescate de países que no podían hacer frente al pago de su Deuda Pública, descuidando políticas comunes como la generación de energía y el abastecimiento por parte de los países miembros. Carece también de un ejército común entre otras muchas cosas.
    En definitiva avanzamos pero no lo suficiente y ahora cuando se atisba un posible problema de abastecimiento de gas ante la más que probable anexión de Crimea por Rusia, no sabemos si las amenazas de sanciones comerciales a Putin se nos pueden volver en nuestra contra; es decir, que podemos perder nosotros más que Rusia..
    Una crisis de abastecimiento de energía puede ser fatal para el incipiente incremento del PIB de los países comunitarios y provocaría una inflación de precios y una vuelta atrás.
    Creo que lo explicas muy bien y este comentario no es más que una opinión de lo que puede suceder.
    De todo esto se deduce que en la UE nos hemos dormido en los laureles y ahora tenemos que estarnos quietecitos aunque ya se aprecia que a Ucranía se le apoya con una primera partida de 15.000 millones de $.

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  2. Opino que la UE tiene una flata de liderazgo brutal que hace que en la escena internacional no juegue el papel que se supone debería desempeñar. Tiene un papelón por delante para conseguir desarrollar su guión a nivel geoestratégico, entre otros muchos retos, claro.

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