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martes, 25 de marzo de 2014

Escasez de manchas solares

A veces cuando se habla del sustento de la vida en el planeta nos olvidamos de un astro que vive lejos de nosotros pero que nos da esa luz y ese calor sin el que la vida posiblemente no seróa posible, al menos no tal y como la conocemos. El sol, desde hace un tiempo, está siendo objeto de estudio y de preocupación, por parte de algunos. Seguin diversos astrónomos es posible que una vez que finalice el actual ciclo de manchas solares el sol se pudiera quedar en una fase de baja actividad, de letargo, cuyos efectos sobre nuestro planeta serían devastadores.

Para los profanos, como es mi caso, hay que explicar que las manchas solares, esas tremendas explosiones que se producen en la superficie solar, siguen una serie de ciclos. En concreto, fue el astrónomo alemán H. Schwabe (1789-1875) el primero en constatar que las manchas solares variaban de forma cíclica en períodos de once años. Se han hecho desde entonces estudios de los ciclos solares, incluso desde tiempos remotos, y se ha puesto de manifiesto que ha habido anomalías en esos ciclos solares.


Una de esas grandes anomalías en las manchas solares fue la que se produjo entre 1640 y 1715. Es como si de repente el sol funcionase con otros biorritmos, con unas fases distintas. A ese período se le donominó “mínimo de Maunder”, en honor a su descubridor Walter Maunder (1851-1928). Lo que pasó en esos años no fue un cuento de hadas precisamente. En ese tiempo, a lo largo de tres décadas prácticamente desaparecieron las manchas solares, sólo se produjeron 50, en lugar de las miles que tendrían que haberse producido en condiciones normales. Las consecuencias fueron temperaturas muy bajas, cosechas echadas a perder y grandes hambrunas que afectaron a gran parte de la población, sobre todo a los de recursos más escasos. Cifras escalofriantes: entre 1661 y 1662 sólo en Francia murieron medio millón de personas y entre 1693 y 1697 1.300.000 muertes. El resto de Europa también se vió afectado en menor o mayor medida. Pero no sólo tuvo el frío un efecto inmediato en la muerte de cientos de miles de personas. Dado el entremado cultural de la época, miles de mujeres fueron acusadas de brujería por culpa del mal tiempo y las hambrunas. Por ejemplo, en Suiza, entre 1580 y 1620, más de mil personas fueron condenadas a morir en la hoguera. Pero ya había antecedentes previos, así en 1484 el Papa Inocencio VIII ya había acusado a las brujas de provocar la ola de frío que había invadido Europa.

Los científicos han constatado la existencia de 18 períodos de mínimos históricos e3 manchas solares a lo largo de los últimos 8000 años, en los que se produjeron acusados descensos de temperaturas. Por tanto, pocos discuten que el fenómeno de las manchas solares influye sobre la climatología de nuestro planeta. Indudablemente, las condiciones culturales y tecnológicas de la sociedad actual son muy diferentes a las que se que se daban en elsiglo XVIII o en animalías solares anteriores en el tiempo. En ese sentido, el hombre está mejor preparado para aguantar los rigores del frío extremo, pero hasta qué punto? Algunos expertos han hechi un ejercicio de ciencia-ficción, trabajando con la hipótesis de que el Sol se apagase totalmente, las consecuencuas sumariamente serían:

-         En una semana la temperatura media caería hasta los 0º y en un año se situaría en 70º bajo cero
-         Desaparecerían progresivamente plantas y animales, los últimos en desaparecer serían los árboles dado su lento metabolismo
-         Los océanos quedarían cubiertos por una capa de hielo, con una especie de pista de patinaje que los aislaría del aire. Siguiedo a Julio Verne, posiblemente el hombre podría adapterse a una vida submarina, mejor que la vida en la superficie, dado lo extremo de las temperaturas en la superficie, utilizando como fuente de energía la geotermia.
-         La única fuente de calor sería el núcleo de la Tierra. Muchos miles de años más tarde la temperatura estable sería de -240º C y posiblemente sólo quedasen microorganismos como supervivientes.

Como nota final, hay rumores de que Edward Snowden, el ex-agente de la CIA poscrito, pudo haber tenido acceso a documentos secretos que pondrían la mirada en una ecatombe del astro solar de manera inevitable. Por supuesto, al hilo de esto también circula el rumor paralelo de que diversas agencias secretas de distintos países son conocedoras de esta información y trabajan en planes de supervivencia desde hace quince años.

Sea como fuere, las gafas de sol se siguen vendiendo por miles en todo el mundo y ya es primavera en el puñetero Corte Inglés, aparte de eso poco más podemos hacer los ciudadanos de a pie, salvo mirar para arriba y esperar que el sol no se canse de alumbrarnos.

2 comentarios:

  1. nosotros no veremos eso, ni los hijos de nuestros hijos, pero el fúturo que le estamos dando a las siguientes generaciones es una puta mierda.

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  2. Sí, eso no lo veremos ni tú ni yo, ni creo que tampoco nuestros hijos porque no los tenemos mayormente. Pero lo que es indudable, como leía hace un tiempo, es que las apariciones de rachas de clima extremo son cada vez más frecuentes. Nos vamos por el barranquillo.

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