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miércoles, 19 de marzo de 2014

Nos vemos en el infierno

Esta historia está dedicada a una buena amiga, como dicen los anglosajones:  you know who you are.


Lo había atraído con sus armas de mujer fatal y por supuesto el resultado era más que previsible e inevitable. Rubia, delgada pero de sugerentes curvas y una sonrisa provocadora, compensaban sobradamente su metro sesenta pelado y habían sido más que suficientes para hacer caer al incauto en las redes de la lujuria.

-Pero qué he hecho yo para que me trates asÍ? – le inquirió él intentando de sonar humilde,  trtando de tocar el lado sensible de aquella mujer sentada al volante del descapotable.

-Perdón? Querrás decir qué no has hecho… Sabes de sobra los méritos que tienes

-Lo siento, guapa, pero no tengo ni idea de lo qué me estás contando. Yo sólo sé que nos conocimos como hacen hoy en día muchos hombres y mujeres, quedamos para tomar algo y luego que pase lo que sea. No sé a que viene esta historia de drogarme y atarme al asiento de tu jodido coche, ostia! Suéltame ya!

-Ey, pequeño, tranquilízate… No es encesario que te alteres, al fin y al cabo el resultado va a ser el mismo – le dijo con un guiño de sus sugerentes ojos

-Pero qué dices, loca? Que sepas que esto no se va a quedar así, esto es secuestro y se te va a caer el pelo en la cárcel, saldrás cuando las ranas lleven casco y viajen en una Harley! Demente!

-Jajaja de verdad, cielo, piensas que me intimidas con tu perorata? Hmmm ya veo que me tienes en muy poca estima, o es quizás que me conoces muy poco. Mira, para que vayas sabiendo con quién te la estás jugando te pondré un poco en antecedentes de mi curriculum…

-Me importa tres cojones tu curriculum!! Desáteme ya de una vez, zorra maldita!

-Uyyy… ya que te pones faltón y maleducado tendré que amordazarte -  y dicho esto la mujer procedió a meterle un pañuelo a empellones en la boca – Así, mucho mejor. Y ahora presta atención, especie de alimaña, porque será la última vez que escuches una voz humana – el hombre abría desorbitadamente los ojos a cada palabra que soltaba la mujer, pero nada podía hacer por evitar que cada una de ellas entrase por sus oídos y se clavase en su cerebro, martilleándolo una y otra vez.

Nací en un pueblo pequeño de la costa, no hace muchos años, soy más joven que tú, Rocky, y además me conservo mucho mejor, hago deporte, sigo una dieta equilibrada y hago el amor con asiduidad y sanamente, no como un pervertido de mierda como tú. Pero a lo que iba, que me desvío del tema. Mi familia era humilde, mi padre era pescador de alta mar, echaba meses a muchas millas de casa, mientras mi madre quedaba a cargo de la casa y se dedicaba a la costura para sacarse un dinerito a mayores con el que mantener tantas bocas en nuestra pobre casa. Éramos cinco hermanos, yo soy la única chica. Como comprenderás, crecí en un ambiente marcadamente masculino y eso influyó en mi carácter, de forma que aparte de ser un chica de los más sexy también sé como tratar a los hombres, especialmente a la escoria como  tú.

Mi vida no ha sido un camino de rosas. A la edad de 12 años me tuve que poner a trabajar. Mi padre murió en el naufragio de su pesquero, encallado contra las rocas, una noche de diciembre, mientras el resto de las familias comían el turrón y brindaban con champán, de aquella aún se le llamaba así, nada de cava ni tonterías por el estilo. Mi madre se fue de casa con otro, posiblemente un tipejo de tu calaña. Ahora, con la perspectiva que da el tiempo y una mente madura entiendo muchas cosas. Mi padre le pegaba cuando estaba por casa, borracho como una cuba, mientras mis hermanos callaban. Una vez le planté cara y yo también recibí mi ración de cuero, pero no me arrepiento de haberlo hecho, sólo era demasiado pequeña para ello. Pero he crecido, y como te digo, los hombres no me asustan, más bien son ellos los que retroceden ante mi.

Eso en lo personal. Para completar mi curriculum te daré unas cuantas pinceladas en lo profesional. Soy maestra de artes marciales. He pasado diez años de mi vida en Japón, conviviendo con el hombre que me lo ha enseñado todo. No te aburriré contándote como fui a parar hasta ahí, aunque es una historia realmente interesante, quizás en la otra vida… Me puse a las órdenes de mi maestro, en todos los sentidos, era su alumna pero también su concubina, su ama de casa, todo. De hecho, era un gran hombre, con las limitaciones que le imponía su machismo cultural, pero siempre me trató con todo el respeto posible, pero no voy a tratar de explicarte que es eso, creo que nunca lo has sabido ni lo sabrás. Y en cuanto a las artes marciales.. me convirtió en su alumno predilecto, la única chica del grupo, por supuesto.


-Así que aquí estamos tú y yo. Sé perfectamente lo de tus jueguecitos amorosos. Respóndeme una cosa, por qué? Cuál es el motivo? Encuentras placer en ello? – la mujer le extrajo el pañuelo para que el hombre pudiese expresarse con soltura

-Eres una guarra y una hija de pffffff…

- Ya veo que te gusta el pañuelo. Pues nada, ahí se va a quedar hasta que saltes por el acantilado. Supongo que tus motivos se basan exclusivamente en que eres un engendro repugnante, así que guárdatelos para el otro mundo, quizás allí, en el infierno, te valgan para algo – el hombre pataleaba y se convulsionaba en el asiento del acompañante, presa del pánico y la desesperación. – Esto no lo hago por mí, sino por todas las mujeres a las que has maltratado y coaccionado con tus asquerosos vídeos, arruinando sus vidas, llevando incluso a alguna al suicidio. Se te acabo eso, ahora pagarás por ello. Cuando te conectaste a aquel chat con una rubia de rompe y rasga como yo cometiste tu primer gran error…El segundo fue quedr conmigo. Yo puedo ser muchas cosas, de todo menos confiada, así que lo primero que hice al verte, porque la verdad es que eres bastante atractivo, pedazo de carne sin cerebro, lo primero que hice fue investigarte, ver si estabas limpio. Y claro, pronto empecé a encontrar mierda debajo de la alfombra. Dios mío, ni siquiera los políticos son capaces de esconder tanta basura… Tirando del hilo llegué hasta Esther... Te acuerdas de ella? Aha, ya veo que sí, la pobre bibliotecaria a la que desplumaste, para dejarla en ridículo después delante de su familia y marido. Lo demás ya vino de por sí, tengo un amigo informático y me ha ayudado bastante. Se podría decir que conozco mejor el interior de tu ordenador que mi propia alma... Y hasta aquí la chapa. Hora de pagar, baby.

Dicho lo cual, la mujer encendió el potente motor del deportivo y pisando repetidamete el acelerador hasta el fondo le preguntó:

-Notas como sube la adrenalina? Es una sensación fantástica, verdad? Yo también la siento. Te haré una última confesión. Nunca he matado a un hombre, esta es mi primera vez. Eso es lo que me llevo de ti, tu cuerpo, el alma se la dejó al diablo.

El hombre hacía esfuerzos denodados por desatarse, la frente perlada de sudor, los ojos inyectados en sangre, el pelo pegado al cráneo, aceitoso y abatido, las axilas como una presa hidraúlica abierta de par en par, emitiendo gemidos guturales de pavor. Ella pisó un vez más el acelerador hasta el fondo y lo mantuvo ahí durante unos segundos mientras miraba para él y emitía sonoras carcajadas. Luego metió primera y la aceleración los aplastó contra el respaldo del asiento mientras el borde del precipicio de más de cien metros se acercaba rápidamente.

-Lo siento querido, pero yo me bajo en la estación de cercanías, que disfrutes del viaje, capullo!! Jajaja – abrió la puerta y saltó justo a tiempo para ver como el deportivo era tragado por el abismo. Se levantó y se limpió el polvo de los leggins, extrajo un pequeño espejo de maquillaje de su minibolso y corroboró que su aspecto no podía ser más deseable, con un beso dedicado a su propio reflejo cerró el espejo y se dirgió hacia la parada de bus más próxima.

2 comentarios:

  1. Me encanta!
    Cuidate de las rubias baby, que las carga el diablo...
    Petonets

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    1. Sabio consejo que seguiré al pie de la letra.
      Un abrazo fuerte

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