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miércoles, 25 de junio de 2014

Una Galicia envejecida

Las cifras no mienten, aunque sí que se pueden maniular para que uno diga lo que desea que digan, y en el caso de Galicia son bien patentes y bien claras, para lo malo, por desgracia.

A nivel demográfico se constata que seguimos siendo una región en caída libre. Esto se enmarca dentro de un contexto español también con unas tasas de natalidad entre las más bajas de Europa. La diferencia con el resto de España en su conjutno es que en Galicia la situación es más grave. Según el INE, Galicia es la comunidad con peor saldo vegetativo de toda España, por supuesto, mueren más de los que nacen. A eso hay que sumarle la emigración que se acentúa en tiempos de crisis como la actual. Y no es una cuestión coyuntural, para nada. Galicia lleva 26 años de manera consecutiva en crecimiento negativo, es decir, con más defunciones que nacimientes. El dato es escalofriante, ni siquera en la época del ladrillo conseguimos remontar ese saldo.


La consecuencia, terrible, es que Galicia se encuentra a nivel demográfico con una población casi igual a la que tenía en los años sesenta. Es decir, hemos retrocedido 4 décadas, o no hemos avanzado prácticamente nada en 4 décadas, como se quiera leer, el dato es el mismo.

Hasta ahí los datos demográficos, que como veremos están muy vinculados a los económicos, como no podía ser de otra forma. Pero veamos la tarjeta que nos ofrecen las estadísticas económicas de Galicia. Para ello manejaré las cifras que ofrece el Informe Ardán de 2014, recientemente publicado.

Los datos de Ardán reflejan la coexistencia de una Galicia de dos velocidades, la Atlántica y la interior. El  el 75 % de la riqueza industrial de Galicia se concentra en tan solo ocho comarcas: A Coruña, Vigo, Santiago, Ourense, Lugo, Pontevedra, Ferrol y Barbanza. Estos ocho polos económicos agrupan el 58 % de la población y el 77 % del empleo.

Visto por provincias A Coruña es la provincia que más aporta (60% del VAB), seguida de Pontevedra, que va perdiendo fuelle con los años. Por supuesto, Lugo y Orense quedan ya muy alejadas. Tan grave como eso es el hecho de que la mayor parte de esa diferencia entre Pontevedra y A Coruña tiene nombres y apellidos: Inditex en una, Citroen (automoción) y los astilleros en la otra. Es decir, se constata la gran polarización de la actividad económica gallega en unos pocos sectores y, lo que es peor, en unas pocas empresas. Sólo las exportaciones han contribuido a que Galicia no se haya ido ya por el barranquillo, es la rama a la que se agarran muchas de las empresas grandes y pequeñas de esta deprimida región.

Otro dato: los salarios en Galicia se redujeron en el 2012 un 2,9 %, mientras que la media española lo hizo en un 0,8 %. Según el INE, el sueldo medio para ambos sexos en Galicia se situó en 19.389,20 euros, frente a la media del Estado de 22.726,44 euros. Dónde está la convergencia? Ya no hablemos de Europa.

Con este panorama nos encontramos un futuro muy negro para Galicia en los próximos años. Sinceramente, me preocupa más en el tema poblacional que el económico, dado que la solución al primero es mucho más a largo plazo que en el caso del segundo. Además, el primero influye clarísimamente sobre el segundo y viceversa, entramos en un círculo vicioso muy preocupante. Es decir, un país que se considere medianamente próspero no puede perder población, en circunstancias normales. Aquó existen recursos, no es una región sobreexplotada, por tanto no hay motivos para que se produzca un decrecimiento poblacional. La problemática se entronca en la secular dificultad económica del país, en la debilidad de la pyme, su dificultad para financiarse y sus carencias a niel de gestión empresarial. Todo el que haya trabajado en una pyme gallega sabrá, por desgracia, de lo que estpy hablando.

El lavado de cara que necesita nuestro país es de agárrate y no te menees. Si no remontamos el vuelo económicamente llevamos las de perder, porque la crisis poblacional seguirá agudizándose a medida que nuestra economía se queda atrás. Un país abandonado, sin gente, es sólo interesante en la medida en que existen materiar primas que explotar, pero eso de por sí no general mucha más actividad económica que la extractiva. Si no hay población el país se irá muriendo poco a poco.

Es necesario y urgente que se tomen las medidas necesarias para fomentar el crecimiento económico y poblacional. Y aquí de nuevo vienen los problemas. Eso sólo de por sí, dejando actuar a las fuerzas del mercado, es harto improbable que ocurra, porque en cuatro décadas no ha sucedido, a pesar de los consabios instrumentos de compensación interterritorial que tiene España. En definitiva, o los gobiernos se ponen las pilas o Galicia va camino de convertirse en largo plazo en el Almería del marisco, es decir, con desiertos interiores y kilómetros de costa donde se aglomera la población superviviente.

Mi opinión es que lo tenemos crudo, dado como somos los gallegos y como son los políticos de este país. Si por mi fuera ofrecería el país en venta a una gran potencia como Alemania o los EEUU, aquí lo que se necesita es insuflar fuerza y dinero para que el país resurja. Y en un país donde hay cada vez más viejos y menos empresas rentables, nos faltan de ambas cosas, además de un cambio de mentalidad como nación acuciante y espectacular. La cultura del inmovilismo en Galicia, en todos los sentidos, nos va pasando factura año tras año, década tras década. Ahí están las cifras de una población menguante y de una economía que adolece de raquitismo generalizado. Complicada y difícil de revertir situación. Galicia, despierta o ...

8 comentarios:

  1. no hay soluciones, volver a darle vida a las aldeas, facilidades para comprar una casa, incentivar a que haya familias numerosas, el trabajo.... al final quedará aqui un gato maullando

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    1. Somos un pueblo sometido, por la historia, la cultura, el carácter, la idiosincrasia gallega y una juventud sin oportunidades y que no se valora. Jodido lo tenemos.

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  2. Esto es como una casa. Si sus habitantes se quedan con las manos en los bolsillos, de fuera no vendrá la solución.
    No hay mejor inversión que la juventud. Galicia, carece de ella eternamente. Se la roban.
    El poco capital gallego que hay lo invierten fuera. Y esto es una lacra que tumba a Galicia.
    Inditex podía hacer mucho más. Está apostando por la mano barata de países tercermundistas.
    Pesca, agro y astilleros van de capa caída.
    La ignorancia campea a sus anchas por nuestros verdes campos.
    Doe de carallo esta morte lenta!
    Bicos.

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    1. E que facemos? Porque esto se va por el barranquillo

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  3. Non hai capitán que cada mariñeiro faga o que poda pra non afundir!
    Non hai milagres,pero alomenos, que non se rian de nós.
    O que temos o facemos nos mesmos. Ninguén nos ten culpa. Teriamos motivos para seres mais orgullosos pero nin iso somos.
    A nivel individual aínda non hai quiexa pero coma grupo non somos nada. O que sabemos facer millor ca ninguén e tirarnos pedras uns a outros. Envexa do que o veciño ten e nós non. Independenza pra conquerir a misería. Ignorancia cómoda.
    Moitas cousas que vexo eu que se cadra estou trabucada,se cadra, non o sei.
    Bicos.

    PD, hoxe leo na Voz, que Galicia necesitaría miles de mulleres inmigrantes para aumentar a natalidade, e penso, pero a quen carallo se lle ocorre semellante barbaridade?
    E todo así, todo así...

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  4. Totalmente de acuerdo. Creo que el problema básico está en nosotros mismos, en nuestra naturaleza, aunque ello sea consecuencia de décadas y siglos de evoluciòn como nación, con un montón de condicinantes.

    Supongo que lo de La Voz no se plantearía como solución al problema sino como una medida de la gravedad del mismo... Porque, efectivamente, es lo que nos faltaba, montar una caravana de mujeres con destino a Gaicia...

    Negro panorama.

    Besos

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  5. El artículo que publicas es irrebatible en sus argumentos e ideas.
    Galicia tenía un crecimiento poblacional importante en el siglo XIX que podía situarse en 90 habitantes por km2, superior a la media española. Desde 1950 se estanca en torno a los 2.600.000 habitantes y se produce una constante perdida de población en edad de trabajar, por emigración y un envejecimiento progresivo.
    Desde el punto de vista económico que como bien dices es el causante de esta situación, Galicia fue hasta esa fecha de 1950 eminentemente rural.
    Y añades bien: recursos naturales no faltaron, pero no hubo capitales ni emprendedores como en Cataluña que alterasen la situación. Es más, los emprendedores en Galicia fueron gente de fuera: catalanes en la industria conservera y de curtidos, algunos astilleros fueron obra de extranjeros, los castellanos coparon el comercio y los gallegos se dedicaron a mano de obra, a la economía de subsistencia en el rural y en las ciudades a desempeñar profesiones liberales. El resto emigró - salvando siempre algunas minorías talentosas de gallegos que destacaron en los años 60, como Barreíros que si bien empezó en Orense y allí mantuvo una fábrica de motores, el grueso de la producción de automóviles y camiones salía de la fábrica de Villaverde en Madrid.

    Hay estudios dispersos sobre la economía de Galicia. Pero echo de menos una Historia Económica amplia que alcance hasta nuestros días.
    Gallegos emprendedores los hay, no lo olvidemos, tanto en Galicia como fuera. No es cuestión de mencionarlos, ya lo sabemos.
    La recuperación de los astilleros tanto en Vigo como en Ferrol puede ser una baza importante. La nueva entidad financiera gallega que se acaba de formar, puede prestar un apoyo considerable al empresariado.

    En cuanto a la política que se sigue en la Comunidad, no es otra que la que se imparte desde Bruselas, que aprieta de una forma bestial pero que reparte entre la clase política y administrativa que forma el entramado de Bruselas, dinero a manos rotas.
    Sí, está justificado emigrar, pero en Alemania nuestros jóvenes titulados, que tendrán trabajo - sino los ponen fuera - cobran unas miserias de salarios que solamente les permiten sobrevivir.
    Hay mucha tela que cortar y muchos responsables que cesar.

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    1. Buena reseña histórica, que habla una vez más de la dificultad histórica y estructural de Galicia para retener capital humano e industrial, así como población.
      Graves problemas que atañen a la estructura económica de nuestro país y, lo que más me alarma, no ha habido un gobierno en década capaz de introducir una vía de desarrollo que cambie esa dinámica.
      Ojalá me equivoque, pero tenemos un futuro difícil y tendremos que hacer un esfuerzo brutal y poner ideas nuevas sobre la mesa para cambiarlo. La caída poblacional no hace más que agravar el problema hasta cotas exageradas.

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