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lunes, 8 de septiembre de 2014

Píldoras de felicidad

En medio de la avorágine que nos rodea a diario, de los sinsabores que nos acucian, de las desgracias, el dolor propio y ajeno, el estrés, los jefes, las letras del piso y el coche, la vuelta al cole de los niños, esos kilos de más, la falta de cariño, las injusticias, las cacas de perro que pisamos, el precio del combustible y del aceite de oliva, esa obra-chapuza de bricolaje que no acaba de quedar bien rematada, el mal tiempo, el vecino gruñón, la suegra y la consuegra, el repelente niño Vicente y tantas otras lindezas que nos rodean a diario… sin duda, se hace necesario buscar pildorazos de felicidad.


Pildorazos, sí. Pueden parecer más artificiales, rebuscados o poco naturales, pero solo para el caso de los puristas y los filósofos, para los demás son pequeños momentos de placer que seguro que ayudan a llevar el día a día con más alegría. No creo que nadie que los haya probado cuestione su rendimiento, simplemente se trata de tomar la píldora de la felicidad en el momento adecuado, es decir, cuando nos flaquean las piernas o se nos va un poco la cabeza. Ahí van unas píldoras de la felicidad, no las da la Seguridad Social , automedicación a tope:

- El deporte. Los benfecios del ejercicio físico están contrastados científicamente a estas alturas y se expresan a través de palabras largas y complicadas como: feniletilamina o la catecolamina. Pero no hace falta llegar a ese extremo de conocimiento, sólo es necesario calzarse las zapatillas deportivas o el bañador, por ejemplo, y hacerle sentir al cuerpo que está todavía muy vivo. Un simple paseo diario es una enorme actividad revitalizante, además de un momento ideal para dejar que nuestro cerebro divague e incluso llegue a conclusiones asombrosas o clarividentes.
  
- Un abrazo. Sí, un simple abrazo, pero de los de verdad, no la pantomima de levantar los brazos y arremolinarnos alrededor de alguien sin más sentido ni intención. Un abrazo de verdad desata un torrente de dopamina en nuestro sediento cerebro, además crea adicción, así que cuidado con abrazar demasiado que luego igual se pasa la vida abrazando las farolas o lo que se tercie... Con un abrazo se sellan los grandes momentos o hechos de nuestra vida, por algo será. Un abrazo es un gesto pleno de significado y emociones. En un entorno profesional la gente se da la mano, quizás un casto beso, pero nunca se da un abrazo salvo que medie una larga relación o se haya logrado un gran éxito. Los abrazos se cotizan, rebajemos el precio y regalemos abrazos.
  
- La siesta. Oh sí, los efectos terapeúticos de esta ibérica costumbre son innegables, no en vano cada año la exportamos a múltiples países a través de la riada de turistas que llegan de todo el globo y retornan con la botella de vino y la siesta como costumbre.

 - La risa. Una risa de esas con ganas, de carcajadas. Una buena carcajada pone en funcionamiento nada menos que 400 músculos de nuestro cuerpo, incluso aquellos que no sabemos que existen. Mano de santo. Según los que saben de esto, proporciona el mismo bienestar que 10 minutos de ejercicio aeróbico o 15 de bicicleta, y además es gratis.
  
- Cantar desgañitándose. Curioso, verdad? Pues según los expertos dos minutos de canto operístico, sea o no bajo la ducha, nos pone las pilas a tope. Da igual que usted haya asistido a clases de canto o no, lo importante es el volumen y que lo hagamos con todas las ganas. Quedaremos como nuevos.
  
- Los pequeños logros. Efectivamente, conseguir grandes éxitos es genial pero hay que ser conscientes de que ocurren muy esporádicamente. En cambio, embarcarse en pequeños proyectos o sencillas acciones nos permitirá acceder a satisfacciones más habituales, que requieren menos esfuerzos pero salpican la vida de pequeñas alegrías.
  
- Consumir ciertos alimentos.  El chocolate es un clásico, pero hay otros menos conocidos con resultados muy benéficos, como los plátanos, frambuesas, frutos secos, cebolletas o mostaza.

 - El sexo, obvio, y no necesita mayor comentario.

Pues ahí están, pequeños pildorazos de felicidad, fáciles de conseguir y de uso recurrente, para todos los públicos. 

4 comentarios:

  1. los pildorazos de la felicidad y no de Astbury, realmente necesitamos pocas cosas.

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    1. Lo de Astbury son píldoras caducadas, estas son de verdad

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  2. Me quedo con los abrazos, los de verdad, no los que se dan por dar. :)

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