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martes, 5 de julio de 2016

UMP - the jaguar priest (2016)


1.Anthem for Freedom
2.Truth
3.The Bargain of Lost Souls
4.Dreamstate
5.Awakened by the Light (Universal Mind)
6.A World That Burns
7.Seven
8.The Jaguar Priest
9.The Force of Our Creation
10.Xibalba

Alex Landenburg - Drums
Michael Alexander - Guitars
Henrik Båth - Vocals
Elina Laivera    - Vocals


Hete aquí uno de esos proyectos que, de principio, a mi ya me echan para atrás o me ponen sobreaviso. Cuanto te hablan de una superbanda se pueden dar dos casos: 1) que efectivamente sea una superbanda y 2) que lo que llaman superbanda se reduzca básicamente a la reunión o aparición estelar de varios artistas, dosificados o con cuentagotas. En cualquier de los casos, ello no garantiza la calidad del producto, tampoco tiene porque restar, pero si nos ceñimos a la historia, los casos de las llamadas superbandas que hayan conseguido grandes discos se cuentan con los dedos de las manos, y una la utlizo para tomarme una birra, así que sólo me queda la otra libre. Estos UMP es un claro ejemplo de ello y del segundo caso comentado.

Se trata de un cuarteto, pero oh, qué curioso!, cuando te lo venden te dicen que aparecen  Nils Rue (Pagan’s Mind), Mark Jansen (Epica) o Mike Lepond (Symphony X). Y claro, a alguno ya se le hace la boca agua. Pero yendo al grano, el grueso de las canciones están compuestas por los cuatro mienmrbos de la banda y el perfil que se gastan es sumamente comercial y, lo que es peor, sin un sonido definido. No son malo músicos, pero el problema es que se dedican a dar palos de ciego durante todo el trabajo. Se trata de un producto diseñado en el laboratorio, es decir, en los estudios de producción o los sellos discográficos, sin potencia, sin sentimiento ni pegada, es como tomarte una gominola y pensar que te has tomado un chuletón de ternera gallega. Si te lo quieres creer, adelante, si lo disfrutas, pues también.

Anthem for Freedom tiene un título tan pomposo que ya da miedo. Realmente de himno no tiene nada, al contrario, es un pestiño de canción, de lo peor del disco, que ya es malo de por sí. Power melódico del montón, de voz feminana ultrapop, con contraste de voz supermasculina imitación de gurutal, no sabría decir cuál de ellas suena más ridícula. Lo único salvable el solo del tema, o solos, porque tenemos de guitarra y teclados. Por cierto, otro punto negativo, porque en todos los puñeteros temas te hacen el consabido duelo guitarra/teclado y acaba uno hasta las narices de lo previsible que resulta, además de que siempre parece que te tocan el mismo. Ên fin, primer corte realmente deprimente.

Truth es power sinfónico con ritmo a piñón fijo, juego de 3 voces supercomericales, aunque en este tema tratan de darle más fuerza metiendo groove, pero en esencia esto es fast food, música para gente en edad de dar el estirón, a un tipo que lleva la mochila llena esto le tiene que suenar pueril a más no poder.

The Bargain of Lost Souls es un medio tiempo algo más consistente, variando entre el power, el progresivo y el sinfónico, otra constante a lo largo de todo el álbum, y otro problema. Sí, porque es como si quisieran demostrar a cada rato que son tan buenos que pueden moverse en todos los estilos que les apeteazca. Lo que acontece es que el tema acaba por no tener sentido alguno, son piezas sueltas que forman un todo ruinoso. En Dreamstate ocurre lo mismo, un pupurri de cosas que no me dice absolutamente nada, una balada supercomercial sin calado ninguno.

Awakened by the Light se mueve en el power neoclásico, metiendo múltiples paradas, demasiadas, acaban cortando totalmente el ritmo, es lo que pasa cuando te quieres ir de progresivo porque toca. Con A World That Burns caemos en el tedio más absoluto, una balada a base de piano y voz femenina popera, la siesta está garantizada, adiós insomnio.

Seven es un tema de inicio lento pero luego se adentran en el terreno del power. Al menos es uno de los pocos temas en los que saben a lo que juegan, buena voz masculina, esta vez sin imposturas infantiles, y aunque el corte no es nada especial sí que tiene criterio. The Jaguar Priest son casi 9 minutos de circunloquio power progresivo, sin tensión, sin pegada, de encefalograma plana, aburre a las ovejas.

The Force of Our Creation empieza a lo power progresivo y luego deriva hacia una especie de banda sonora del Titanic de Cameron & DiCaprio, música con acné y espinillas. Afortunadamente el sufrimiento se acaba ya con Xibalba, un power a lo Nightwish, de cero originalidad y muy repetitvo.

En fin, que si tuviese 15 añitos posiblemente este disco estaría en mi mesilla de noche, pero como ya llevo miles de escuchas en mis alforjas esto no me entra ni a tiros. Un producto pensado y diseñado para todos aquellos que van a estar en esto del metal lo que le dura un verano, metaleros de pro abstenerse.

Puntuación: 3/10

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