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domingo, 12 de febrero de 2017

ISCARIOTA – Upadłe królestwo (2016)



1.Fora ze dwora!
2.Judasz (Iscariota)
3.Sny o potędze
4.Koleżanka szklanka 
5.Płonę           
6.Bastion
7.Martwi bogowie miasta        
8.Upadłe królestwo

Justyna Szatny - Keyboards
Piotr Zapart - Bass
Tomasz 'Thunderbreaker' Dudziński     - Drums
Dominik Durlik - Guitars
Piotr Piecak - Vocals


Polonia es a día e hoy uno de los puntos de ebullición del Metal, esto no es cosa de un día, obviamente, pero es que esa tendencia se viene incrementando de forma exponencial en los últimos años. Es un país con todavía mucho recorrido a nivel de desarrollo económico, pero una parte de su población ya empieza a demandar un cierto nivel de vida que hace unas décadas sería impensable. En el Metal ocurre algo parecido, nuevos gustos, nuevas costumbres, la apertura económica y cultural y las bandas metaleras que van surgiendo como setas en otoño.

Iscariota es una banda de la localidad de Sosnowiec, que no tengo idea de donde está pero la cito como homenaje a los lugareños de la región, como cuando la vuelta ciclista pasa por tu pueblo y te hace ilusión que te vean en la tele. Pero volviendo al tema, no son nuevos en esto, más de 20 años de carrera les comtemplan, aunque no hayan sido excesivamente prolíficos en cuanto a lanzamientos, ya que el que os comentamos hoy es su cuarto álbum. Inicialmente se hacían llamar Blasphemer y tiraban más hacia el death melodico. Hoy en día son Iscariota y son básicamente una banda de heavy metal, pero de aires modernos gracias sobre todo a la presencia de los teclados y el groove que le meten por momentos.

Fora ze dwora! es el tema con el que se inicia el disco y lo primero que notamos es que no entendemos ni papa de lo que canta su vocalista, pues lo hace en polaco, pero es un tipo con muchas tablas y una voz bien armada. Heavy de riffs machacones y teclados muy ambientales, solo melódico a ritmo speed y al final un poco de ritmo grindcore para hacer el tema todavía más curioso y original.

Judasz (Iscariota) tiene un arranque de hardcore aunque con voces limpias y ritmo heavy, pero en las guitarras es donde le meten ese sonido hardcore, el contraste con el speed de la batería es realmente interesante, esta va a ser una constante a lo largo de todo el disco y es junto a la excelente labor en los teclados lo que los hace más especiales y diferentes de la mayoría de bandas del género heavy. Ojo a la pausa con un riff atronador y luego el solo afilado de puro speed metal. Heavy y grindcore y segundo solo mucho más melódico. Luego le llega el turno a los teclados de Justyna marcándose un solo a lo Ayreon. Vamos que al tema no le falta detalle y además el vocalista sigue haciendo gala de un despliegue de voz realmente de nivel.

Sny o potędze tiene un inicio con piano clásico que es de una elegancia digna de la mejor escuela del este, luego se le superponen las guitarras melódicas y ya tenemos montada la fiesta heavy a lo Aria, Kalapacs, poca broma. Es un medio tiempo ochentero de sabor deliciosamente clásico, con un feeling realmente espectacular. La pausa obligada, las acústicas y el solo lento y por el libro, temazo de los de agitar las melenas.

Koleżanka szklanka da un giro de tuerca al sonido del grupo, no dejan de sorprender, en este caso tiran hacia el thrash, pero le rebajan la graduación con la aparición de los teclados y lo mejor es que les queda bien y les otorga variedad de sonido. El vocalista es un 4x4, se adapta a todo lo que le echen. No faltan tampoco las guitarras heavys y con algo de groove metal a lo Iced Earth, Mezarkabul, dando un poco de oscuridad al tema. Acaban con un solo speedico y una aceleración final grind, la casa por la ventana.

Płonę empieza con una batería contenida y guitarras calentando motores, es una mezcla de heavy a lo Judas Priest con groove metal. Preparan un solo brillante con una melodía previa que he escuchado mil veces pero que ahora no sabría decir que es ni aunque me maten. El solo es poderoso y con feeling, le sigue uno de teclados en clave neoclásica. Es lo bueno de estos polacos, te ofrecen temas que son heavy en un 80% pero el 20% restante es una variación de sonidos y estilos que hacen que los temas suenen muy diferentes.

Bastion empieza como heavy melódico y desemboca en el speed metal, con buena orquestación de teclados para ambientar, a la porra los clichés. Solo power neoclásico a lo Turilli y luego un segundo de heavy de toda la vida a lo Saxon o Accept. Martwi bogowie miasta tiene un arranque de groove heavy, un sonido Aria pero modernizado a base de teclados, con inserciones de riffs a lo Iced Earth y solo power.

Acabamos con Upadłe królestwo, son solo 8 temas pero no hay rellenos por ninguna parte, se aprovechan hasta las migas. Este último corte nos ofrece un heavy de tintes más oscuros, a lo Morgana Lefay, gracias a la gran labor de teclados y las guitarras pesadas. Pero como a lo largo de todo el disco, no faltan los momentos donde sube la temperatura con guitarras a lo Cage, Helstar o el Rob Rock más cañero.

Gran disco el que se han sacado de la chistera estos polacos. No solo tienen calidad técnica sino que además hacen una labor de equipo realmente brutal, se puede decir que funcionan como una máquina perfectamente engrasada, remando todos en la misma dirección y eso se nota en la versatilidad de las composiciones y en lo divertido que es el disco. De esos álbumes que se escuchan una y otra vez y nunca aburren.

Puntuación: 8,5/10

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