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Metalbrothers201601102211

lunes, 21 de enero de 2019

Renegade (by Hammerfall)


SKYGLOW – Thousand Years Of Terror (2018)



1.Sacred Self-Deceit 05:58
2.Limitless Fog of Anguish 06:06
3.Losing Humanity 08:40 4.Thousand Years of Terror 10:15
5.A New Age 05:47
6….and the Circle Closed 04:35

Alexander Mokin - vocals
Sergey Stepanenko – guitar, bass
Dmitriy Kim - drums

Skyglow inició su andadura de la mano de su vocalista en 2012, según reconocen inspirándose en bandas clásicas como In Flames, Be'Lakor, Metallica, Death, Dissection, etc, ciertamente esa influencia se nota en su música, aunque ellos han puesto su propio grano de arena en la mezcla. La suma del guitarrista Sergey fue la pieza definitiva para después de unos cuantos años encajar todo el material y dar a conocer su primer disco. Por cierto, otra nota a destacar de este disco de la banda rusa es que habla sobre la corrupción, las mentiras y la violencia del gobierno, algo que viniendo de donde vienen no dejar de ser un punto valiente y que hay que reconocerles.

El disco se inicia con Sacred Self-Deceit, acústicas para introducir el tema que dan paso aun death de corte técnico. Algunas gotas de brutal en los ritmos y las voces, también sacan a relucir buenas melodías y un cierto aire progresivo en el tema. Y cuando empiezan los solos tienes la sensación de que van sobrados y no escatiman en esfuerzos compositivos además de en despligue técnico, realmente espectacular como Sergey van enganchando un punteo tras otro.

Limitless Fog of Anguish ofrece una buena variedad de riffs y ritmos, un tema con una gran riqueza de matices, excelsamente trabajado, tanto en la base rítmica como en las guitarras, no le falta tampoco la melodía haciendo su música un poco más asequible para los que no son tan fieles al death técnico.

Losing Humanity es un largo tema que empieza con teclados de gusto clásico y luego riffs de corte melódico. Es en verdad un tema menos cañero, con una batería más relajada que los anteriores, y tendente más a la melodías, más un metal melódico que un death, confirmado por un final con acústicas y dobladas por guitarras melódicas y malancólicas, mientras de fondo se puede oir el ruído de la siniestra guerra, una cualquiera de las que ocurren en el mundo.
Siguen aumentando el minutaje con Thousand Years of Terror, acústicas, punteo y en este caso se enfilan hacia un thrash de carácter técnico que sigue la estela de los maestros Coroner, Death, es un tema casi instrumental y no cabe más que disfrutarlo, no es fácil hacer un tema tan largo y que suene entretenido, ellos lo consiguen de principio a fin, de sombrero.

A New Age, como casi todos los temas, arrancan de manera lenta, con acústicas y es un juego entre thrash técnico y death melódico, quiero llamar la atención sobre el espectacular trabajo del batería, le da una vida extra al tema. Por si faltaba algo meten una pausa ambiental que le da el relax en el momento preciso. Punto final con and the Circle Closed, otro despligue de thrash técnico meritorio, un buen cursillo acelerado de como tocar la guitarra con precisión, emoción y pegada. Enorme debut de esta banda rusa, han tardado en arrancar su carrera pero el tiempo invertido ha dado sus frutos. Por ponerles un solo pero, el disco se hace un pelín breve, un par de temas más y lo hubiesen bordado.

Feeling: 4.5/5
Originalidad: 3.5/5
Producción: 4/5
Técnica: 4/5

Puntuación: 8,25/10

WÖLFBLOOD – Nightriders (2018)



1.Fury Road 2:45
2.Rot N Roll 2:26
3.Ride With Satan 2:03
4.Serpent Queen 2:52
5.Turn Your Head Around (Tank Cover) 3:16

Tiago
Eduardo
Mumia
Kris Dourado

Ep de debut de esta banda danesa y creo que lo mejor que define su estilo es que no engañan a nadie y van a destajo, música con actitud, directa, sin dobleces y con las ideas muy claras. La contrapartida es que no son una banda brillante pero sí muy efectiva.

Fury Road es un speed con notas punk y rock, guitarras raspadas y sucias a lo Mortorhead, actitud, punteo rockero, temas de dos minutos, con ritmos lanzados y sin tiempo para adornarse.

Rot N Roll tiene un título que lo dice todo, riffs clavados a las eternas huestes del señor Lemmy, su música siempre presente, la voz más extrema con su punto hardcore que se transmite por momentos también a las guitarras y un cambio de ritmo en la parte final para acabar el tema contemporizando, como tomándose un respiro. Le dan continuidad a ese sonido con Ride With Satan, lo de esta banda no es la originalidad, pero no decepciona a aquellos que gustamos del metal y el rock clásico, con sus raíces bien claras, un tema con una mayor tendencia hacia el hardcore y el heavy, movidito, de esos que invitan a dar saltos.

Serpent Queen se basa en un ritmo de batería trepidante, un solo con ganas, los punteos no son espectaculares pero sí cumplen y son aguerridos como la música de estos daneses. Rematan su presentación con una versión de los Tank que realmente encaja en su propuesta como un guante. No inventan nada, como se suele decir, pero te harán pasar un muy buen rato.

GRAVESHADOW – Ambition’s Price (2018)




1.Doorway to Heaven 05:46
2.Widow and the Raven 04:13
3.Ambition's Price 04:33
4.Hero of Time 03:32
5.The Gates 05:51
6.The Unspoken 04:01
7.Return to Me 05:40
8.Call of the Frostwolves - I. Slave 05:30
9.Call of the Frostwolves - II. Liberator 05:03
10.Call of the Frostwolves - III. Warchief 04:34
11.Eden Ablaze 05:54

Benjamin Armstrong - bass
Roman Anderson - drums
William Lloyd Walker - guitars (rhythm)
Heather Michele - vocals
Aaron Robitsch - guitars (Lead), orchestrations

Segundo disco de esta banda de Sacramento formada en 2012, con vocalista femenina al frente y como suele ser habitual dentro del metal sinfónico que practican. Sus anteriores grabaciones, un ep incluido, no hicieron mucho ruido ni levantaron muchas expectativas, a ver qué tal se les ha dado con este nuevo disco.

Doorway to Heaven es el típico tema de metal sinfónico actual con las componentes que repiten casi todas las bandas, es decir, la voz femenina con el contrapunto de la voz gutural, el groove y la orquestación, demasiado previsible y falto de energía y carisma.

Widow and the Raven es un heavy con arreglos sinfónicos, blando, guitarras sin ninguna pegada, un tema soso. Ambition's Price es un medio tiempo pero sigue faltando chispa y algo que dinamice el tema, es como entrar en una duermevela, al final acabas por desconectar.

Mejoran un poco las sensaciones con Hero of Time, unas melodías más logradas, los teclados y las voces le dan más dimensión al tema y aunque suena muy comercial se deja escuchar, el solo es aceptable, un rollo Nightwish. Subidos a ese carro siguen con The Gates, un tema con acústicas, balada con arrancadas puntuales, lejos de emocionar, solo el punteo le da un poco de vidilla, pero siguen sonando demasiado planos.

The Unspoken sigue cayendo en el sopor, la base rítmica no tiene fuelle y las guitarras se limitan al groove, pobre bagaje. Return to Me es un tema más Tarja, relajado y con ambiente gótico, pero lo alargan en exceso y acaba aburriendo.

Luego vienen una terna de temas a los que han titulado de forma similar, con Slave siendo la especie de intro en rollo gótico, nada que destacar. Liberator nos dan por fin un poco de adrenalina gracias a los buenos riffs de guitarra con un sentido Iced Earth, es el groove que llevan metiendo todo el disco pero con la chispa del power, los teclados también están acertados pero por desgracia las voces no acompañan y resultan de lo más insulsas. Finalizan esta especie de trilogía de temas con Warchief que da continuidad a la canción anterior en los riffs y es lo mejor que entregan en todo el disco. Pero para que te vayas tranquilo a echar la siesta te vuelven a meter otro tema soporífero con Eden Ablaze, un disco al que le sobran temas y al que le falta garra, chispa compositiva y mucho de personalidad, no invita a sucesivas escuchas.

Feeling: 1.5/5
Originalidad: 1/5
Producción: 2.5/5
Técnica: 3/5

Puntuación: 3,5/10

THE NIGHT FLIGHT ORCHESTRA – Sometimes The World Ain’t Enough (2018)



1.This Time 04:52
2.Turn to Miami 04:54
3.Paralyzed 05:15
4.Sometimes the World Ain't Enough 04:33
5.Moments of Thunder 04:26
6.Speedwagon 03:22
7.Lovers in the Rain 04:09
8.Can't Be That Bad 03:40
9.Pretty Thing Closing In 04:30
10.Barcelona 05:30
11.Winged and Serpentine 03:41
12.The Last of the Independent Romantics 09:16

Sharlee D'Angelo - bass
Jonas Källsbäck - drums
David Andersson - guitars
Sebastian Forslund - guitars, percussion
Richard Larsson - keyboards
Björn Strid - vocals

Grupo de gente importante y reconocida que por lo menos han tenido la buena idea de hacer con este proyecto cosas diferentes a lo que hacen en otras bandas en las que están o han estado, si bien el material que nos ofrecen aquí no es nada novedoso en cuanto a sonido, para mi gusto la principal objeción que ponerle a este disco, el cuarto de la banda por cierto.

Puesta en marcha con This Time, uno de los temas más moviditos del disco y que hace honor al nombre del grupo porque lleva un estilo de rock sinfónico u orquestal a la vez que clásico. Es una de las canciones más cañeras del disco merced a los riffs heavys que introducen, algo que no se va a repetir mucho de aquí en adelante, ya que tiran más hacia el rock e incluso el aor. Los solos clásicos e impecables de teclado y guitarra después.

Turn to Miami ya nos deja ver la cara más habitual del grupo, entre el rock y el aor, sonido tributo de bandas como Survivor, Journey, Toto, etc. Las melodías son irreprochables y la factura de sonido también, buena ejecución. Paralyzed da una vuelta de tuerca al sonido comercial de la banda y lo orienta incluso hacia el pop de los sesenta y el sonido discotequero de aquella época, me vienen a la cabeza los míticos Bee Gees, ritmo muy bailable y alegre acompañando a esas buenas melodías, un tema de esos que desprenden alegría y energía positiva.

Sometimes the World Ain't Enough es un rock melódico a lo Icon, Ten, riffs pegadizos y con fuerza, con un estribillo de esos que llevan el adesivo incorporado y que podrían hacer suyo los propios Meat Loaf, eso sí, la orginalidad brilla por su ausencia en todo momento. Si eres un seguidor de este tipo de música te darás cuenta que el sonido de Graham Bonnet es también una clara influencia, hasta el punto que en algún momento suenan a versión del mismo, como es el caso de Moments of Thunder con un toque orquestal o el más melódico y aor Speedwagon. Eso sí, la calidad instrumental está garantizada y Strid cumple con creces al micro.

Lovers in the Rain es un tema al estilo de los Rainbow del bent oot of shape, melodía y estribillo a tope. Más hard rockero es Can't Be That Bad, a caballo entre el sonido Thin Lizzy y Bonnet, aunque suena a clon a la legua. Llega el que es para mí el mejor momento del disco con Pretty Thing Closing In, acordes y teclados a lo Pink Floyd, un rock de tintes progresivos que se desmarca del sonido rock aor que lleva la mayor parte del disco, un tema de más calado y que da buenas referencias de estos músicos.

Después de eso volvemos a lo mismo de casi todo el disco, de hecho el final se me acaba haciendo un poco largo en exceso. Rock sinfónico aor en Barcelona y temas más pausados para acabar el disco con Winged and Serpentine y un The Last of the Independent Romantics de más de nueve minutos dode acabo pidiendo la hora. Tienen calidad y feeling, aunque no descubren nada en absoluto, sonido revival a tope.

Feeling: 3.5/5
Originalidad: 1/5
Producción: 4/5
Técnica: 3/5

Puntuación: 6,75/10

miércoles, 16 de enero de 2019

Highway Hounds (by Vanlade)


PINK COCOON – Alienation (2018)



1.Help Me
2.No Control
3.Old Lady at the Window
4.Someone is Out There
5.A new Beginning
6.Child of Death

Zolla Marc – all instruments

Pink Cocoon es un grupo canadiense liderado por Zolla Marc que se encarga de voces y guitarra en el directo y se hace acompañar de un equipo de apoyo para las labores de bajo y batería. Orienta su sonido al heavy rock setentero con elementos de sicodelia y una nota atmosférica o doom en algunos pasajes.

El disco comienza con Help Me al estilo de un heavy setentero con el peso de la atmósfera creada por las guitarras, enfocado al legado de los Sabbath y los Judas de los 70. También encontramos unas gotas de space rock que contribuyen a hacer la canción más interesante.

No Control es un rock blues con guitarra tirando de distorsión y guitarras muy atmosféricas con el sonido de la new wave de fondo, en la vertiente rock me recuerdan al clasicismo y misticismo de unos Blue Oyster Cult. Sin embargo lo que no me convence es la voz de Zolla, falta de registros pero sobre todo de expresividad, aunque en este tema no lo hace tan mal y se puede decir que salva los muebles. Reverb a tope en la parte solista.

Old Lady at the Window nos lleva hacia un rock ambiental, buenas sensaciones en la instrumentación pero las voces le restan magia al tema. Me gusta el toque doom que le mete a las guitarras y que le pone una nota sombría al tema, el cambio de ritmo final subiendo la agresividad también es bueno.

Someone is Out There es un rock entre distorsionado y ambiental, pero de nuevo las voces me dejan fría cual témpano, me recuerda a los discos que sacó Tipton en solitario, buena instrumentación pero unas voces que hacían que el tema perdiese feeling y pegada. Las guitarras, el punto fuerte, siguen en su rollo rock sicodélico y suenan convincentes en todo momento.

A new Beginning es un tema instrumental de un minuto para dar paso a la última Child of Death, de nuevo un rock setentero sicodélico donde el papel fundamental lo siguen llevando las guitarras con mucho efecto. Suena bien y entretenido, pero la voz le resta puntos, debería reflexionar sobre ese aspecto clave, y tampoco es un prodigio de originalidad en cuanto a composición se refiere.

Feeling: 3/5
Originalidad: 1,5/5
Producción: 2,5/5
Técnica: 3/5

Puntuación: 6/10

BARROS – More Humanity Please (2018)



1.My Everything
2.Disconnect
3.Kingdom For A Day
4.Take Me As I Am
5.Tearing Us Apart
6.When It rains It pours
7.Live Before We Die
8.A love That Shines
9.More Humanity Please
10.How Does It Feel

Paulo Barros – guitar
Ray Van D – vocals
Pico Moreira – drums
Vera Sá – bass

Esta banda portuguesa presenta su nuevo album, que ha sido mezlcado y masterizado por el cantante de los Harem Scarem, Harry Hess, en Canadá, lo que ya es una buena pista para saber por dónde van los tiros con esta banda. La temática del disco también es bastante habitual en este tipo de bandas, el amor, lo efímero de la existencia y demás historias que acompañan a la humanidad.

Riffs de los más clásico en My Everything, un sonido muy pulido en la producción y con el señor Barros tomando el liderazgo del grupo, melodías y un rasgo neoclásico en su ejecución, complentando su buena actuación con un muy buen solo que me sabe a Steve Vai.

Disconnect es un rock a lo MSG, TNT, buen guitarreo y las melodías como vehículo principal de sus temas. Eso sí, excesiva repetición del estribillo, la nota de distinción la pone Barros con un punteo en plan G3.

Hard rock melódico y comercial en Kingdom For A Day, los riffs le ponen más actitud con un estilo a Schenker, pero el estribillo es demasiado azucarado para mi gusto, por suerte el punteo ambiental compensa la espera. Take Me As I Am es un rock simple, estilo balada y aire más moderno. Tearing Us Apart es una balada con acústicas, relajada y clásica tirando hacia el estilo de un Jorn de lo más melódico y tranquilo.

When It rains It pours es un rock de estructura muy básica donde únicamente el solo pone la nota de calidad. La composición de los temas no es para romperse la cabeza, son simples y van siempre enfocados al lucimiento de Paulo Barros, en Live Before We Die se tira hacia el estilo Satriani.

A love That Shines es un rock de estilo bluesero con un punteo con clase, lo mismo que More Humanity Please, muy comercial y melódica. Punto final con How Does It Feel, un rock con más vida y muy buenas melodías. Producto de sonido clásico especialmente recomendado para los aficionados al rock de toda la vida.

Puntuación: 6/10

THE HERETIC ORDER – Evil Rising (2018)



1.Prelude 01:21
2.Evil Rising 04:24
3.Unholy War 04:18
4.Hate Is Born 03:26
5.Omens 04:14
6.Mortification of the Flesh 05:45
7.Under the Cross of Pain 04:14
8.Straight Down (to Hell) 04:28
9.The Mask 05:11
10.The Forest of the Impaled 03:16
11.The Scourge of God 09:20
12.Visions 04:46

Lord Ragnar Wagner – guitars, vocals
Count Marcel La Vey - guitar .
Rotted Skull - bass
Dr Pain - drums .

Segundo disco de esta banda británica, el primero fue un autétnico zambombazo, de los mejores debuts que habían salido en aquel 2015, con un heavy claramente influenciado por King Diamond, así que con este segundo disco nos esperábamos la confirmación de las buenas aptitudes de esta banda. Pero cuidado, porque se suele decir que los segundos discos suelen ser los más complicados sobre todo cuando has tenido un inicio brillante.

La cosa comienza con una intro de tesituras tenebrosas, como cabía esperar. Evil Rising es un medio tiempo con melodías a lo Mercyful Fate y voz en tonos graves y ásperos que combinan bien con el estilo de la banda. Riffs cadenciosos de esos que te hacen mover el cuello y estribillo bien construido, aunque el tema acaba tirando más de la melodía que de la potencia, los solos cumplen.

Unholy War sube la velocidad, hasta ahí todo bien, pero baja el nivel de oscuridad y misterio que solían mostrar en su anterior disco, es decir, falta carisma, tirando más hacia el heavy melódico blando. Afortunadamente los punteos están a muy buen nivel y la sabe rítmica en este tema suena compacta.

Hate Is Born pone el primer toque de alarma en el disco, algo que ya se venía intuyendo en las dos pistas enteriores pero que ahora se confirma. Y es que al lado de las buenas melodías tirando un poco hacia la ambientación tenebrosa nos encontramos una voz solista y unos coros que son más propios de unos Accept que de una banda que presuma de moverse en las tinieblas del heavy, los solos siguen salvando la papeleta.

Guitarras con un punto sicodélico en Omens, pero de nuevo se quedan a medio camino, suena más comercial que potente y oscura, algo se ha perdido por el camino, estos no son los mismos que editaron el album anterior. Con Mortification of the Flesh la cara de pasmo que se me queda es total, acústicas, melodías y voz limpia durante buena parte del tema. Por fin meten un buen cambio de ritmo y unas twin guitars a lo Judas Priest que hace que lances un grito de rabia contenida.

Under the Cross of Pain parece más un tema de Grave Digger que de estos tipos, un heavy melódico comercial donde la voz de Lord Ragnar suena casi a cachondeo. Falta mala leche y potencia y sobren grados de comercialidad. Straight Down es otro medio tiempo, el ritmo predominante en todo el disco y que hace que este se vaya espesando cada vez más debido a la falta de carácter de los temas y la longitud del disco, excesiva a todas luces. De nuevo, el trabajo de guitarras en la parte solista es impecable, pero el resto no acompaña, especialmente la voz, y unos temas con más gancho y fuerza es lo que se echa de menos.

The Mask tiene otro momento de esos que hacen que te preguntes si no te has equivocado al pinchar el disco, una pausa melódica a lo Iron Maiden que no pega ni con cola, excepto con las voces que una vez más suenan planas y sin personalidad. Siguen cayendo en picado con The Forest of the Impaled, el disco se empieza a hacer interminable, con una parte ambiental donde dan un poco la cara pero poco más.

Por si no había bostezado lo suficiente en todo lo que va de disco me dan la puntilla con The Scourge of God un tema de nueve minutos que empieza con unos coros prometedores pero acaba aburriendo al personal con un tema sin dirección y una voz insustancial y anestesiante, donde quedó la garra y el misterio que le ponían a los temas? Más de lo mismo con Visions, un tiempo lento entre el heavy y el rock, sin chispa alguna, escuchar para creer. Sólo el buen trabajo en las partes de guitarra, especialmente en los punteos, donde dejan constancia de su calidad, salva al disco de la debacle total, pero viendo eso te das cuenta de que han echado el disco por la borda incomprensiblemente, con una actuación en el micro lamentable, una composición en los temas más propia de bandas comerciales y de heavy melódico y una falta de garra total. Gran decepción.

Puntuación: 5,75/10

DRUG CULT – Drug Cult (2018)



1.Serpent Therapy 08:50
2.Release 03:49
3.Reptile Hypnosis 05:10
4.The Wall 04:00
5.Mind Crypt 03:07
6.Slaylude 05:14
7.Bloodstone 04:01
8.Acid Eye 04:01
9.Spell 04:03

Vin Steele – guitar
Aasha Tozer – vocals
Dale Walker – drums
Maggie Schreiber - bass

Banda de procedencia australiana, formada por gente experimentada y que llevaban madurando este disco desde 2015, que por cierto hay que resaltar que su anterior disco lo habían grabado en directo en el estudio, como se hacía en los 80, al menos en algunos casos y algo cada vez más raro de ver, además es un grupo con equiparación de miembros masculinos y femeninos.

Así que aquí tenemos el segundo capítulo de esta banda con un estilo bastante personal y marcado, eso es indudable. Desde Serpent Therapy ya nos descubren su mundo de tinieblas y oscuridad, un heavy doom de tiempo lento, voces distorsionadas y ambiente apocalíptico. Mucho fuzz en las guitarras de Release, un recurso permanente en sus canciones, con la nota sicodélica también habitual en sus melodías y un tiempo que se estanca y empantana.

Reptile Hypnosis sigue con sus ritmos apocalíticos y la distorsión a tope, ojo al punteo sicodélico que parece sacado de la academia sesentera del gran Hendrix. Si no te va mucho esta combinación entre heavy y sonido atmosférico lo llevas claro porque todo el disco va en esa línea. Aunque The Wall tira un poco más hacia el rock, pero sin sustraerle el enfoque doom en ningún momento, metiendo melodías tenebrosas una vez que ralentizan el tema.

Mind Crypt tiene un largo comienzo distorsionado, la verdad es que parece un disco monográfico porque todos los temas van en la misma onda, eso es bueno y malo, quizás le falta algo de variedad pero por otro lado lleva una dirección muy clara que hace que si te va los disfrutes de principio a fin. En este tema las voces quedan en un segundo plano, un breve tema casi instrumental.

Slaylude es uno de los mejores temas gracias a unos logrados riffs a lo Trouble, en este caso la voz suena menos oscura y sí algo más femenina y el desbarre en el solo es para hacérselo mirar, totalemente en la línea del disco. Uno de los puntos que más valoro de la música de estos australianos es la crudeza de su apuesta, no se andan con zarandajas ni refinamientos o paños calientes, un heavy doom al estilo de bandas como los chilenos King Heavy, pero con mayor dosis de distorsión y oscuridad. Rizan el rizo de la locura en Bloodstone, comienzo con sonidos esotéricos, es como realizar un viaje astral, te fumas el canuto y dejas volar la imaginación a ver qué sale de ahí.

Le dan continuidad al rollo sicodélico en Acid Eye, efectivamente, ácido como su propio nombre indica, la sicodelia al poder y en Spell tampoco cambian el escenario. Son una banda que busca más que la técnica o el virtusismo las sensanciones, la atmósfera, las vibraciones sacadas de la caverna del tiempo y creo que lo cosiguen en buena medida.

Puntuación: 7/10

lunes, 14 de enero de 2019

A dream within a dream (by Dawn of Winter)


BLACK SPACE RIDERS – Amoretum Vol.2 (2018)



1.Before My Eyes 3:19
2.LoveLoveLoveLoveLoveLoveLoveLoveLove! 5:00
3.Walls Away 4:01
4.Sláinte (Salud dinero amor) 3:25
5.Assimilating love 2:17
6.In our garden 5:41
7.Leaves of life (falling down) 6:03
8.Body move 2:51
9.Take me to the stars 4:29
10.Ch Ch Ch Ch pt. I (The ugly corruptor) 6:47
11.Ch Ch Ch Ch pt. II (Living in my dream) 3:24
12.Chain reaction 3:27
13.No way 3:24
14.The wait is never over 12:45


JE - Lead Vocals, Guitars, Organ, Piano, Electronics
SEB - Lead vocals, Keyboards, Electronics
C.RIP - Drums, Percussion, Didgeridoo
SLI - Guitars
MEI - Bass Guitar

Ya os comentamos el primer disco de esta banda que salió a principios de año, un hard heavy con muy buenos riffs y momentos realmente inspirados. Parece que están sembrados porque en el mismo año sacan otro buen puñado de temas, aunque comentan que ya estaban compuestos a finales de 2017, junto con los del primer disco, vamos, que lo han sacado en dos capítulos.

Empezamos el periplo con Before My Eyes un hard rock con buenos riffs y ritmo potente, la voz suena rocosa y cuenta con el apoyo de coros. Como en su primer disco son capaces de recrear buenas ambientaciones, incluso a veces se puede decir que meten un pie en el terreno del doom más ambiental y melódico, con un punteo que va en esa dirección también.

Love... lleva un ritmo vivo, guitarras atmosféricas y con un toque sicodélico. La voz muy exagerada le da su toque personal, melodramático, siempre tienen ese punto de locura que los hace especiales, el final con riffeo melódico doblado a lo Judas es otro punto a su favor. Inicio acústico ambiental en Walls Away para desembocar en un rock más aternativo y ambiental típico ya de esta banda alemana, dando continuidad a las buenas sensaciones de su anterior disco. Sláinte es un tema que parece sencillo y en eso radical su brillantez, un rock folk de melodías muy logradas con un riff de esos que enganchan a la primera, es casi un corte instrumental, las voces en forma de coro son un acompañamiento más.

Cambio de escenario por completo con un rock heavy agresivo en los riffs a lo Motorhead en Assimilating love, no pega para nada con el resto del disco y sobre todo teniendo en cuenta lo que dejan en el próximo corte, In our garden es un corte que se puede catalogar sin exageración alguna de música new age, muy relajado, pero le falta magia. Más acertado es Leaves of life, con ese medio camino entre new age y rock ambiental, destacando especialmente las melodías de las guitarras, cumple si ser nada desbordante.

Body move es un rock con mucho de electrónica pero poco de interesante, breve y casi una pista de transición. Rock clásico en Take me to the stars, no tiene potencia pero sí un halo de carisma y buenas melodías vocales en plan balada. Luego vienen dos pistas que nos sumergen de nuevo en el mundo new age, Ch Ch Ch Ch pt. I y la segunda parte que suena mucho más interesante gracias al enfoque de rock progresivo a lo Pink Floyd y a que van endureciendo el tema hasta el final.

Chain reaction es un hard heavy de buenas melodías, pero No way es claramente superior, sacan a relucir de nuevo la esencia de su rock ambiental, con los riffs como bandera de su música, es cuando ofrecen su mejor cara. Y The wait is never over es un corte de más de doce minutos con el que cierran el album a modo de compendio de todo lo que han ofrecido a lo largo del mismo. Contra lo que podría esperarse de un tema tan largo no resulta tedioso, rock sicodélico, new age, riffs de rock con actitud y mucho efecto, hacen que sea un tema muy variado que va pasando por distintas fases y que resulta entretenido. Me parece un disco algo inferior a su predecesor, con momentos brillantes pero otros en los que meten cosas que suenan a relleno o que no pegan con lo que realmente esta banda sabe hacer mejor, meter guitarras de rock con muy buenas sensaciones y riffs frescos que te sorprenden. Lo que está claro es que siguen con ganas y parece que muchas ideas.

Puntuación: 6,75/10

ANIMAL DRIVE – Bite! (2018)



1.Goddamn Marathon 05:53
2.Tower of Lies (I Walk Alone) 04:24
3.Had Enough 03:42
4.Hands of Time 04:32
5.Lights of the Damned 04:00
6.Time Machine 05:24
7.Father 04:34
8.Fade Away 04:08
9.Carry On 04:05
10.Devil Took My Beer Again 04:25
11.Deliver Me 06:56

Adrian Borić - drums
Ivan Keller - guitars
Dino Jelusic - vocals
Damjan Mileković - bass
Alen Luke - guitars

Se estrena esta banda croata formada el año pasado y es de esas bandas que no te deja lugar a la duda, suena tanto a otras bandas clásicas que parece que este disco ya lo has escuchado unas cuantas veces antes de conocer a este grupo, ese para mí es su principal problema, pero vamos a ir viéndolo tema a tema.

Comenzamos con Goddamn Marathon, teclados clásicos y guitarras heavys con groove y bastante distorsión, un tema que fusiona el sonido heavy con el hard rock, pero en cuanto entran las voces el camino hacia el sonido Whitesnake es más que claro, lo que se confirma con el estribillo buscando la pegada comercial, la ejecución es excelente pero el sonido clonado para mí es un lastre considerable.

Tower of Lies es otro tema de sonido hard heavy con las claras influencias de los de Coverdale y también del hard rock de Jorn Lande, otro que por cierto siempre sonó a Whitesnake, la ejecución de las guitarras es impoluta. Had Enough parece sacado del album 1987 de la serpiente blanca, con eso se resume todo.

Hands of Time es la primera balada del disco, sigue con el enfoque de hard rock melódico y de nuevo los punteos es la parte que me suena más interesante, lo demás es más de lo mismo, aunque reconozco que el vocalista tiene muy buena voz, pero le falta estilo propio, como banda de versiones lo clavarían.

Lights of the Damned tiene un sonido más actual, heavy con groove, si bien el vocalista sigue en su modo rockero y buscando el estribillo comercial. Solos con buena técnica y sacando buenas melodías, un buen corte a lo Dream Evil. Time Machine sigue esa tendencia pero tambien enfocándose hacia el hardheavy que predomina en el disco, un medio tiempo potente y con buenos arreglos guitarreros, que acaba con una buena pausa melódica.

Segunda balada del disco con Father, simple y resultona, comercial, poco más. Fade Away es una semibalada a lo Jorn, nada que llame la atención especialmente. Completan la fase más pausada del album con Carry On, otra balada en este caso muy ochentera, para lucimiento del vocalista.

Vuelven a retomar la senda del hard rock con Devil Took My Beer Again un medio tiempo melódico muy de los últimos discos de la banda de Coverdale. Y finalizan con Deliver Me, un tema que combina sintetizadores, algún ritmo power, hard heavy melódico y buenas incursiones de guitarra. Es una banda que queda lastrada en su apuesta musical porque suena a clon por los cuatro costados, pero eso no impide reconocer que tienen calidad y si buscan un estilo más suyo, su propio sello, pueden dar mucho que hablar. Si no te importa escuchar los mismos temas una y otra vez disfrutarás mucho de su música.

Puntuación: 6,25/10

LENORE S. FINGERS – All Things Lost On Earth (2018)



1.My Name Is Snow 02:37
2.Lakeview's Ghost 05:05
3.Rebirth 05:25
4.Ever After 05:44
5.Luciferines 05:17
6.Epitaph 04:47
7.My Schizophreniac Child 05:10
8.Decadence of Seasons 05:14
9.All Things Lost on Earth 05:18
10.Ascension 01:54

Natale "Morlock" Casile - bass
Gianfranco Logiudice - drums
Patrizio Zurzolo - guitars
Giuseppe Giorgi - keyboards
Lenore - vocals, guitars

Banda italiana de gothic metal formada en 2010, con este alcanzan su segundo larga duración, el primero lo sacaron hace cuatro años. Vocalista femenina el frente y un enfoque bastante relajado en su música.

My Name Is Snow introduce el disco en modo tranquilo con melodías acústicas y la voz femenina muy suave, una constante a lo largo de todo el disco. Melodías de piano hasta que entra la distorsión y nos entregan un gothic melódico en Lakeview's Ghost . Buenas melodías dobladas y algún riff más propio del rock, logrando un estribillo de esos que se te quedan en la cabeza todo el día. Meten un cambio de ritmo final en plan heavy que parece que promete más cosas pero se acaba demasiado pronto, un tanto extraño el final.

Rebirth es más de lo mismo, la voz siempre en tonos melódicos y sin alterarse en absoluto, canta bien la chica, tiene una bonita voz pero le falta variedad en el enfoque de las letras, es verdad que le pega bastante con la música melódica que despliegan pero llega a resultar demasiado repetitiva y predecible a lo largo del disco.

Ever After nos deja un metal entre melódico y de ambiente progresivo, incluso con algún toque alternativo, las melodías siempre presentes. Es uno de los temas más interesantes gracias a la buena atmósfera que logran desarrollar y la evolución que va teniendo el tema que acaba en modo death melódico, a pesar de que su vocalista sigue inalterable en su ejecución.

Luciferines es un metal gótico donde destaco la base rítmica rica en matices y los buenos pasajes instrumentales, incluso con alguna deriva hacia el folk, por desgracia Lenore sigue a lo suyo y ya empieza a resultar un poco cansina, todos los temas se los canta de la misma forma, aunque sus compañeros vayan cambiando el enfoque.

Epitaph es una semibalada dominada por las acústicas y las voces melosas. My Schizophreniac Child es un cruce entre death melódico y metal gótico con melodías bien desarrolladas. Buenas las aceleraciones y los arreglos de guitarra que nos deja Decadence of Seasons, pero en el apartado vocal sin novedades, ya empieza a ser un lastre.

All Things Lost on Earth es un medio tiempo que tiene como novedad la profusión de coros y en Ascension hacen una especie de outro breve bastante atmosférica. No son cañeros, tampoco hacen virguerías a nivel instrumental pero sí suenan bastante equilibrados y hacen unas composiciones agradables de escuchar. En el debe hay que decir que aunque la vocalista tiene una voz bonita de escuchar se echa de menos que varíe sus registros, que de vez en cuando fuerce o cambie un poco la voz, entre eso y el enfoque melódico redundante a partir de mitad del disco el esquema empieza a resultar un tanto repetitivo.

Puntuación: 5,8/10

jueves, 10 de enero de 2019

High Treason (by Virtue)


SPELLBLAST – Of Gold And Guns (2018)



1.Tex Willer 04:47
2.Wyatt Earp 03:50
3.Billy the Kid 04:38
4.Jesse James 04:36
5.Sitting Bull 04:03
6.William Lewis Manly 05:06
7.Crazy Horse 05:30
8.Goblins in Deadwood 04:50
9.William Barret Travis 04:07
10.Wanted Dead or Alive 04:53

Luca Arzuffi - guitars
Xavier Rota - bass
Dest - vocals

Cuarto disco de esta banda italiana formada en 1999, procedentes de Bergamo y ya con cierta experiencia a sus espaldas, enfocados sobre todo al power metal. Y cuando uno mete las palabras power metal e Italia en la misma frase normalmente las expectativas son muy altas, siendo quizás el otro polo de atracción en cuanto al género se refiere Alemania, por lo menos en cuanto a número de bandas y tradición. Así que me tomé con interés la escucha de este disco, he aquí el resultado de ello.

Primer apoyo con sintetizadores para arrancar Tex Willer, un power con bastante presencia de groove pero unos primeros problemas que ya afloran rápidamente a la luz en este primer tema: el cantante no transmite, una voz bastante anodina, tirando a registros mayormente graves, como si quisiese sonar a duro forastero recién llegado al pueblo llenos de pistoleros rápidos en desenfundar, no sé si la intención era esa pero el resultado está muy lejos en ese caso, desconecta totalmente el tema. Por otro lado la composicón es bastante simple y carece de pegada.

Tratan de meter más melodías en Wyatt Earp, incluso con una cierta orientación al epic power y los ritmos lanzados emulando a los primeros Edguy. No logran ninguno de los dos objetivos, tema cansino y devaluado aún más por un punteo de diez segundos que no va a ninguna parte, para eso mejor no meter nada.

Billy the Kid es un medio tiempo de riffs simplones a más no poder, lo peor no es eso es que no transmiten, además el tema no toma ritmo porque se atranca a cada rato. Los teclados tratan de darle un tono de película pero no mejoran mucho el desaguisado y el vocalista sigue mostrando una apatía tremenda. Solo valen un poco la pena los acordes acústicos al final del tema en plan melodía spagueti western.

Jesse James es un power de chichimoco, típico para adolescentes que se inician en el tema, groove y ritmos básicos. El vocalista plano como un lenguado, pero al menos el estribillo cobra un poco de vida, y de nuevo un punteo breve, escaso y decepcionante.

Es más ilusionante el comienzo de Sitting Bull, te imaginas a los indios cantando y bailando alrededor de la hoguera, desenterrando el hacha de guerra y preparándose para la batalla. Le sigue un buen riff, por fin, ya tardaron en meter uno con gancho, pero no tiene la continuidad necesaria en el tema y se vuelven a diluir por el camino. Un tema a media velocidad que acaba resultando soporífero pese a que le podían haber extraído mucho más jugo.

William Lewis Manly tiene un comienzo sinfónico, pero de nuevo la voz sin registros que estimulen y los riffs de principiantes dejan al tema en pañales, sólo se salva la pausa con melodía que meten en la parte final, te das cuenta de que tienen más pólvora de la que muestran a lo largo del disco, pero parece que se la guardan para cuando ataque el séptimo de caballería.

Crazy Horse es otro relleno, de crazy solo tiene el título, adolece de los mismos males que el resto del disco, un medio tiempo apagado y sin energía. Goblins in Deadwood vuelve a tener otro de esos inicios que ilusionan gracias a unos teclados que suenan al típico Saloon de las pelis de vaqueros y es un tema menos serio, más coñero y light en sus pretensiones, pero después de un par de escuchas pierde todo el interés.

William Barret Travis es un power con sintetizadores, no es la bomba pero al menos tiene más mordiente en las guitarras que casi todo el resto del disco, lo que es una pena es la apatía que muestra el vocalista, hace que los temas no tengan ni pizca de emoción. Y de “regalo” te hacen una versión de los Bon Jovi, por si la andanada anterior no te hubiera dejado suficientemente sedado, dormirás bien esta noche. Un disco sin chispa, con algún momento creativo en cuanto a ideas y composición pero carente de potencia y de enegía, un pecado mortal en un grupo de power o de metal melódico que se precie, se acaba haciendo insufrible.

Puntuación: 3/10

SOLILOQUIUM – Contemplations (2018)



1.Chains
2.Catharsis
3.Streetlights
4.Unfulfilling Prophecy
5.22
6.For the Accursed
7.In Affect
8.Wanderlust

Stefan Nordström - Guitars/Vocals
Jonas Bergkvist - Bass
Mike Watts - Drums/Electronics

Soliloquium es un dúo procedente de Estocolmo que cuenta con el apoyo para este nuevo disco de Mike Watts en la batería en las labores de estudio y también en los efectos electrónicos, no como miembro permanente. Se formaron en 2011 y este es su segundo larga duración, con un sonido doom metal de estilo clásico que recuerda a grandes bandas como iremos viendo.

Se inicia el disco con un tema largo como es Chains. Es una de las características de esta banda, se toman el tiempo necesario para recrear sensaciones y no tienen problemas en alagar las composiciones, si bien no lo hacen de manera gratuita, también meten temas de tres minutos. El inicio es muy atmosférico y le dan continuidad con guitarras distorsionadas, oscuras y espesas como noche cerrada. Las voces están bien trabajadas, según el momento te meten una gutural o una limpia. El desarrollo de las melodías es el punto fuerte de su música, en ese sentido son más una banda de doom que de death, o al menos podríamos decir que es un death melódico ambiental, en ese apartado brillan con luz propia y recogen el testigo de bandas de referencia como Katatonia u October Tide.

Catharsis es un tema muy en la línea del death ambiental de los grandes Edge of Sanity, predominio de la parte ambiental sobre la agresiva y riffs recurrentes y envolventes al más puro estilo Swano.

Streetlights es una instrumental conducida por melodías sicodélicas que finalmente desembocan en un death melódico ambiental, demuestran su calidad compositiva. Unfulfilling Prophecy intercala las partes melódicas con ritmos de death doom más poderosos, aunque siguen dando preferencia a la creación atmosférica del tema. La voz limpia pone la parte más emotiva acompañada por acústicas.

Otro tema corto con 22, es casi un pasaje de transición en formato balada, muy relajada y ambiental, encaja bien en el entramado del disco. For the Accursed es casi otro tema instrumental, muy melódica y suave, con guturales metidas de forma puntual, lo más sorprendente es la capacidad que tienen para meter melodáis y ambientación, sin excesiva caña, y sin aburrir al personal, realmente meritorio. In Affect recupera un poco el pulso del disco ofreciendo melodía, doom y death melódico.

El final es todo un acierto con Wanderlust, una de las pistas más agresivas del album, con un inicio muy propio de los Opeth en los riffs con personalidad y pegada. Un tema que además de melodías y potencia ofrece también un enfoque sicodélico y angustioso por momentos, con absoluto predominio de la parte instrumental. No hacen nada que no hayamos escuchado antes, en verdad, pero hay que reconocerles la buena capacidad creadora y para llevar el estilo doom death a un nivel por encima de la media, a la altura de las grandes bandas del estilo.

Puntuación: 7,75/10

NEORHYTHM – Zetetic (2018)



1.Molten mind 4:08
2.Second chance 3:51
3.Golden mean 3:22
4.Cosmic genes 4:33
5.Dark matter 3:21
6.Philia lost 4:47
7.Matrix sleep 4:22
8.Nanogods 4:00
9.Pictures of future 3:15
10.Quintessence 4:49

Disco de debut de esta banda finlandesa, de la que desconocemos la identidad de sus miembros, pero si ellos no lo ponen ni en su facebook no nos vamos a poner a investigar más allá. Vamos con la música que es lo que nos interesa.

Molten mind es un mix entre groove metal y nu metal, el legado de los 90 resucitado, para alegría o disgusto del personal según las tendencias de cada uno. Un medio tiempo con punteo melódico y atmosférico, incrementando el ritmo, acaba mejor que empieza. Second chance sigue en esa misma línea, no inventan absolutamente nada, más bien es un refrito de bandas como Pantera o Soulfly.

Golden mean intercala el groove metal con partes ambientales que sinceramente es la única parte que me motiva de la música que hasta ahora desarrollan, eso y el punteo con un toque space metal que salva el corte de la mediocridad o la vulgaridad.

Cosmic genes es una oda completa al chándal metal más básico, con sus guturales y un ritmo y riffs que parecen sacados de la máquina del tiempo, es decir, los mismos de siempre de este estilo. De nuevo, la parada de aire atmosférico es la que le da un poco de impulso a la composición, pero por poco tiempo antes de que vuelvan a la dinámica del principio.

Dark matter parece una continuación del tema anterior, los riffs son casi clavaditos, los tiempos los mismos. Eso sí, el solo es fresco, buenas melodías, pero dura menos de lo deseado. Philia lost arranca melódico, luego se pasa al groove que es su nota más característica o dominante y lo adornan con guitarras ambientales de por medio, es decir, los mismos ingredientes que venimos escuchando a lo largo de todo el disco, me dejan la sensación de que se quedan a medio camino, no acaban de arrancar del todo.

Pictures of future y Quintessence son canciones muy similares, no varían la tendencia del disco en general y la nota carcacterística son los acordes disonantes que dominan ambos temas, le dan un toque de transgresión, pero como decía antes me dejan la sensación de que les falta ir más allá. Enfoques muy básicos por un lado y puntos más frescos y originales cuando se descuelgan del groove y ofrecen una visión menos ortodoxa y repetitiva, si exploran esa vía en próximos lanzamientos serán mucho más interesantes.


Puntuación: 5/10

HEROES DON’T ASK WHY – Sound Of A Broken Heart (2018)



1.Poisoned Well
2.Twisted Paradise
3.15th of May
4.My Dear Friend
5.Wooden Box
6.Blink of an Eye
7.Sound of a Broken Heart

Jussi Pajunpää – vocals, leadguitar
Matias Kaunisvesi – guitar, bgv
Johnny Kivioja – bass, bgv
Kimmo Puhakka – drums, management

Heroes Don't Ask Why es una banda finlandesa formada en 2015 y que se estrenó en 2016 con un ep. Repiten el mismo formato con estos siete temas grabados en abril de este año.

Primera andanada con Poisoned Well, un hard heavy donde juegan con el groove, las melodías y los cambios de ritmo. El solo ambiental está bien trabajado. Twisted Paradise es una canción que nada entre el metal melódico y el power, una pausa ambiental que le queda bien, sin embargo el enfoque vocal en este caso no me encaja con el resto y le resta puntos a la canción.

15th of May se decanta más hacia el lado del hard rock y es que esa es una de las facetas de esta banda, te pueden meter un tema con ritmos poderosos y luego te endulzan el día con un hard rock melódico. No me convence sin embargo la directriz que toman en My Dear Friend, un tema que busca el lado claramente comercial, con influencias de muchas cosas, metaleras, pop, groove y repetición típica del estribillo.

Wooden Box está entre el rock y el metal melódico, con las melodías apoderándose de la canción, tanto en el estribillo como en el solo, la estructura del tema es de lo más clásica y previsible. Groove metal melódico en Blink of an Eye, demasiado previsible para mi gusto, un tema que te hacen tantas bandas que ya no llama la atención, pero al menos los zarpazos de guitarra le meten un poco de picante.

Sound of a Broken Heart es uno de los temas que más me ha llegado, tiene ese toque entre melodía y melancolía de los Sentenced, sin perder su el enfoque comercial que casi siempre tiene la banda, por lo menos deja un buen sabor de boca. Es una banda de destellos diría, luces y sombras, momentos buenos pero en general me dejan con la sensación de que es un disco que ya he escuchado muchas veces antes, el vocalista tampoco ayuda, con una voz que suena demasiado comercial y que por momentos no se amolda a lo que transmite su música más metalera, él sigue a lo suyo.

martes, 8 de enero de 2019

KILMARA – Across The Realm Of Time (2018)



1....And into the Realm
2.Purging Flames
3.The Silent Guide
4.The End of the World
5.My Haven
6.Principles of Hatred
7.The Forge
8.Disciples
9.I Shall Rise Again
10.Out From the Darkness...

Daniel Ponce – vocals
Jonathan Portilo – guitar
Kike Torres – guitar
Didac Pla – bass
Javi Morillo – drums

Special guests:
Jordi Longán (ex-Ipsilon) keyboard solo on Principles of Hatred
Roland Grapow (ex-Helloween, Masterplan) start guitar solo on My Haven, background vocals on "crawling from darkness" and "Out From the Darkness"
Viktorie Surmøva ( Surmatra, Rosa Nocturna, Victorius ) vocals on I Shall Rise Again

Este es el cuarto album de esta banda catalana y para celebrarlo o realzarlo han contado con diferentes colaboraciones como podéis ver en los créditos del disco. Es una banda que poco a poco se ha ido haciendo un hueco en la escena metalera nacional y siempre con un ojo puesto más allá de nuestras fronteras. El sonido de este disco de hecho corrobora esas intenciones y ofrece un sonido muy europeo.

Empezamos el recorrido por este nuevo album con And into the Realm, una intro sinfónica de apenas un minuto, lo típico. Purging Flames es un power on groove insertando melodías con gancho a lo Axel Rudi Pell pero con un ritmo más heavy y riffs potentes que les acercan más a unos Edguy en sus tiempos de power metal.

The Silent Guide es un tema donde muestran el sonido internacional del que os hablaba antes, las melodías están logradas, la voz acompaña bien y me gusta la presencia que le dan al bajo. The End of the World es un mixto de rock y groove metal, siempre con la melodía como estandarte y con su punto power en algunas fases, punteo bien ejecutado.

My Haven es un power de aires sinfónicos, de nuevo te recuerdan a bandas que han ido abriendo camino en el género como Brainstorm, Nocturnal Rites, Edenbridge, etc. Buenos arreglos sinfónicos y como en todo el disco una base rítmica que siempre suena potente y agranda el sonido del grupo.

Principles of Hatred se inicia con melodías orientales y luego guitarras de groove potente, recuerda a los Kamelot de sus buenos momentos, no los del último disco, con ese sonido melódico que inunda el tema, feeling y buen punteo para redondear el tema.

The Forge tira más hacia el groove metal melódico, buen estribillo y ralentización final. No se han estrujado demasiado el cerebro componiendo Disciples, tema sencillo entre el heavy melódico y el power con otro estribillo resultón.

Viktorie Surmøva le da un punto fresco con su voz a I Shall Rise Again, un tema que tarda en arrancar y en ganar ritmo. Rematan con Out From the Darkness, otro tema que quizás suena demasiado repetitivo respecto a todo lo que nos han mostrado hasta ahora. Lo cierto es que los Kilmara demuestran que han alcanzado una madurez musical y tienen su estilo claramente definido, que puede gustar a gentes de aquí o de fuera, un producto sin fronteras.

Puntuación: 7/10