El TR3 se fabricó entre 1955 y 1962, en Inglaterra, claro,
con otras versiones como el TR3A y el TR3B. Un dos plazas deportivo (aunque un
aventurero se podría colocar en la parte trasera en caso de extrema necesidad),
con 1991cc, cambio de 4 marchas manual. En 1956 los frenos delanteros pasaron
de ser de tambor a frenos de disco.
Tenía un peso superior a los Morgan Plus Four y los 356
Porsches, pero no mucho más que un MGA o un MGB, y además todos, excepto el
Monrgan que usaba el mismo motor, tenían una potencia inferior.
Se le achaca que el coche era en cierto modo alto y
demasiado estrecho para un auténtico coche deportivo, eso dicen los puristas al
menos, aunque a mi me parece que tiene unas líneas muy logradas, lo que hacía
que su conducción no estuviese exenta de ciertos sobresaltos como que la rueda
interior se levantase y en consecuencia se apoyase excesivamente en la exterior,
por supuesto hablando de conducción deportiva, es decir, sacándole jugo,
especialmente si montaba ruedas de radios.
Lo que está claro es que es un roadster en toda regla, ideal
para disfrutar en días soleados. Las puertas son muy bajas, lo que permite que
el brazo del conductor descanse cómodamente sobre el marco. Curiosamente, el
coche tenía agujeros en el suelo, así como suena, eso sí, cubiertos con unos
enchufes de goma que se podían usar desde el interior con los cables de origen.
El modelo básico se ofrecía en su época por 950 libras. Se
podían incorporar algunos extras como cinturones de seguridad, ruedas de
radios, techo duro, radio, calefacción (aunque no funcionaba excesivamente bien)
y tapicería de cuero.
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