www.metalbrothers.es

Metalbrothers201601102211

sábado, 14 de febrero de 2015

Manilla Road - the blessed curse (2015)


Disco 1 - The Blessed Curse
1.The Blessed Curse    04:47    
2.Truth in the Ash        03:17    
3.Tomes of Clay          08:12    
4.The Dead Still Speak  03:33  
5.Falling   04:43          
6.Kings of Invention     03:18    
7.Reign of Dreams       04:37    
8.Luxiferia's Light         04:46    
9.Sword of Hate          03:59    
10.The Muses Kiss      06:43    
             
Disco 2 - After the Muse
1.After the Muse  05:27            
2.Life Goes On  08:27  
3.All Hallows Eve (1981 Rehearsal)    10:42    
4.In Search of the Lost Chord  03:50    
5.Reach  07:05             
6.All Hallows Eve 2014  15:05             

Andreas Neuderth - Drums
Josh Castillo -  Bass
Bryan "Hellroadie" Patrick -  Vocals
Mark Shelton - Guitars, Vocals, Piano


Por fin, tenemos sobre la mesa el nuevo disco de los dioses Manilla Road. Y las huestes del tiburón de Wichita parece que vienen con muchas ganas, ya que nos hacen entrega de nada menos que 16 temas repartidos en dos discos. Sinceramente, si la mayoría de las bandas nos propusieran 16 temas en un mismo cd nos echaríamos las manos a la cabeza o nos pondríamos de inmediato las máscaras antigas. Pero esto no pasa con Manilla Road, ellos conocen el secreto de la magia en las composiciones y comen su dosis de tachuelas diaria, por eso se mantienen jóvenes, con fuerza e inspirados depués de décadas de metal a sus espaldas. Un ejemplo a seguir.

Y antes de empezar a desmenuzar el disco un aviso a navegantes. Como diría el gran J.J.Benitez, pienseselo usted dos veces antes de adentrarse en las aguas de Manilla, porque una vez embarcado todas sus creencias se pueden tambalear... O dicho en palabras más prosaicas, si tus grupos de cabecera son Gamma Ray, Helloween, “Pink” Blind Guardian y similares, casi con toda probabilidad este disco no es para ti, no vas a saber entenderlo ni disfrutarlo, vuelve dentro de 10 años, y eso si te has curtido un poco, si no mejor quédate en el doble bombo de los cojones. Manilla Road no necesitan de marketing ni de publicidad en las revistas comerciales para vender, para tener un público fiel y para ser considerados una de las bandas más grandes del underground. Pero sí, son underground, a los dioses del metal gracias, aunque en mi opinión en los últimos años su fama se ha acrecentado diría que un poco más allá del mundo de las sombras y las tinieblas del under. Bueno, y basta de prosa, vamos con la lírica.

Como decía, tenemos un trabajo dividido en dos cds. El primero se inicia con The Blessed Curse. En los últimos tiempos los discos de Manilla se iniciaban con una intro, normalmente de tipo instrumental o simplemente atmosférica. En este caso se inicia con este tema pausado pero lleno de magia, con todo el sabor de los Manilla, y se agradece ese cambio porque hace el disco mucho más entretenido, porque algunas intro de Manilla daban para repasar la prensa del día jajaja. Este tema no es ni mucho menos un relleno, es un tema tranquilote pero compuesto con elegancia y clase, como corresponde a estos caballeros, donde Shelton saca su solo característico, su voz y nos mete en capilla.

Truth in the Ash. Subimos los decibelios y el ritmo. Un tema heredero en su composición del anterior disco, el estupendo Mysterium, pero también con un sabor añejo que a mi recuerda a los grandes momentos de la banda en los 80 y principios de los 90. El solo es marca de la casa, de esos en los que puedes poner el reloj de arena en marcha y disfrutar con los distintos pasajes que se suceden en el mismo, una auténtica maravilla. Y es que Shelton es uno de esos guitarristas que tiene marca registrada, reconocible su guitarra aunque estés en una discoteca en Ibiza. Y que mejor forma de acabar el tema que con ese solo, que se va acrecentando, acelerando, para acabar de forma súbita, un lujo. Temazo, al servicio y para el lucimiento de Shark.

Tomes of Clay. Acústicas de inicio y luego unos riffs con mucho sabor arabesco, es la nota predominante en este tema, nos lleva a tierras exóticas. Un acierto y un cambio en el sonido o la composición, saliéndose un poco de los típicos temas oscuros y cavernícolas de los Manilla. Con este corte se baja el ritmo de la música, se mueve en ritmos lentos y con guitarras con menos distorsión y con mucho riffeo arabesco, como decía, guitarras absolutamente deliciosas, te parecerá estar en el Edén. Las voces acompañan con matices muy suaves y muy tenues, envolviéndonos en aúrea de ensueño e irrealidad. El tema es de los más largos del disco y da para que Shelton se luzca sobradamente. Hay grupos que alargan los temas innecesariamente, pero con los Manilla no sobra un segundo, esos interludios melódicos y eternos, con las guitarras clamando y el bajo martilleando son como la entrada de un ejército victorioso en la ciudad de Roma. Otro temazo para la buchaca.

The Dead Still Speak. Después de estar en los cielos toca bajar a los infiernos, en el sentido musical, con un tema con riffs infernales, con mucha distorsión y una base rítmica rápida y potente. Excelente el trabajo de Neuderth y Castillo. Un tema más en la línea de un Open the Gates. Solo rompedor, con unos agudos que te la pondrán dura como el acero. Tema corto y efectivo, con una batería contundente y rica en matices.

Falling. Los dioses juegan al gato y al ratón con nosotros y nos van intercalando temas de muy distinto pelo, rápidos con lentos, místicos con aguerridos. Este Falling es una baladita típica de ellos, con poca distorsión, las voces en un susurro casi y los solos de Shelton para darnos el subidón de adrenalina. Un clásico del grupo.

Kings of Invention comienza con unas líneas de bajo en primera fila y luego un riffeo malévolo y persistente, las voces características, otra marca de la casa, y la batería a medio ritmo. El solo de Shelton es para grabárselo y ponerlo de tono de llamada en el móvil, se sale un poco de su habitual sonido épic power y es algo más tirando a heavy clasicote, igualmente delicioso, de bandera.


Reign of Dreams abre a cañón, con el típico riff de guerra de los Manilla, power metal de muchos octanos, power americano, claro. Batería y bajo con un marchamo de guerra, atronador, marcando el paso de un tema agresivo y adictivo. El solo speedico y con melodía, con denominación de origen, y en varias entregas como los fascículos de Planeta Agostini, deberían sacar una colección de riffs y solos de Mark Shelton. Brutal tema, que podría ir perfectamente en un The Deluge.

Luxiferia's Light es un medio tiempo, con un riff que se repite a lo largo de todo el tema, hipnótico y cadencioso. Solos por un tubo, uh yeah, atmósfera oscurrilla y diabólica.

Sword of Hate es un tema con constantes cambios de ritmo, el señor Neudeth no ha tenido tiempo de aburrirse en este disco... Riffs galopantes y voz de gurú del metal, una epopeya en toda regla. Solo afilado cual navaja albaceteña, oh Shelton qué grande eres! En medio del solo nos mete unas líneas melódicas a lo Boris Karloff que te podrán eléctrico. Temazo, temazo, temazo.

The Muses Kiss cierra este primer disco con acústicas y coros que parecen salidos de la mismísima nave de Hércules en su viaje a nuevos mundos. Afortunadamente, áun nos queda una segunda andanada, y es que este es uno de esos pocos discos, que sólo los elegidos son capaces de hacer, que desearías que nunca terminase. Tema tranquilo, cargado de épica y con un solo minutero demoledor. Delicioso.


Pero aún nos queda el cd extra, que viene marcado por guitarras acústicas y temas mucho más pausados. Es decir, no vamos a encontrar los ataques furibundos y las arrancadas épicas de los temas anteriores, pero es un regalo para los fans y es material de primera calidad, sin duda. Aunque esconde alguna sorpresa de lo más agradable...

Atacamos este segundo disco con After the Muse. Empieza de manera muy tranquilita, lo que podría ser la típica intro larga y lenta del grupo, con acústicas, voz en tonos graves e hipnótica y de solo eterno y envolvente, más melódico que agresivo.

En este segundo cd tenemos menos temas pero casi todos de muy larga duración. Una buena muestra es este Life Goes On , que empieza con un riff melódico mágico, que se repetirá adictivamente a lo largo del tema, y las acústicas acompañando, de esos que te erizan el cabello y Shelton con su voz nasal de profeta, creando una atmósfera como solo ellos saben. El tema no tiene caña pero es la caña, supura clase y elegancia por los cuatro costados. Un tema para el lucimiento de Shark a las guitarras, el sumo sacerdote sale a la palestra, arrodillaos, impíos. Típico tema envolvente de los Manilla Road. Temazo!

In Search of the Lost Chord, es el tema corto de este disco extra, que sirve para que el tiburón afile los dientes, las cuerdas vocales y la guitarra para el temazo que nos está esperando con All Hallows Eve. Eso sí, como este genio no sabe dar puntada sin hilo, nos deja un solo supermelódico y pausado pero de una belleza natural incomparable.

Reach es otro calentamiento, a base de acústicas y algunas líneas vocales. Quizás después del tema anterior se haga un poco pesado, porque es muy lento. Es la única pega que le pondría a todo el disco, iría mejor al final del disco, como cierre, que no aquí en medio.

All Hallows Eve 2014, al parecer (por lo que pone en el título del tema), es un tema que tenían ensayado o metido en un cajón desde el año 1981 y que ahora se deciden a desempolvarlo, nos ofrecen la versión original y la actualizada, esta última de 15 minutos, nada menos. Durante 6 minutos se dedican a hipnotizarnos con voces nasales y acústicas para dormir a los ángeles, pero, OH HOLY SHIT!, en el minuto 6 del tema hay un cambio de ritmo y meten distorsión y Shelton se lanza a hacer solos afilados y minuteros, con sonido épico, power, heavy y lo que le dé la gana durante dos minutos largos. Y ahí no se acaba la épica, porque de nuevo otro cambio de ritmo y nos imponen una marcha machacona, con un riff malévolo. Segundo solo minutero, otros dos minutitos de nada... Y el tema acaba con una fanfarria de campanas y trompetas, lúgrubre y agonizante. Temazo absoluto, 15 minutos de pura épica y maestría. Hay mejor forma de cerrar un disco? No, claro que no.


En definitiva, que los Manilla Road confirman una vez más que están en el olimpo de los dioses. Este disco no es tan cañero como los últimos que han publicado, pero tiene mucho feeling y creo que un punto más de inspiración. Huele a clásico, ese tipo de discos que van ganando y creciendo a cada escucha. Una joya.

Puntuación: 9,25/10

4 comentarios:

  1. jajaja que bueno, le dimos la misma nota. ¿ será mejor que el de visigoth? ahí está el dilema, necesito escuchar más veces esta puta joya

    ResponderEliminar
  2. Jajajajaja lo clavamos. A día de hoy me parece más adictivo el de Visigoth. Pero seguro que este va creciendo con las escuchas, así que habrá que esperar a fin de año para otorgar los metales.

    ResponderEliminar
  3. Da gusto ver bandas que no se han vendido nunca y después de 30 y pico años siguen sacando discos ya no solo decentes, sino obras maestras.

    El último tema parece rescatado de las sesiones de aquel bootleg que se supone que iba a ser el segundo disco, o sea, el Mark of the Beast… me gustan mucho esos Manilla clásicos. En serio, lo he escuchado media docena de veces y cada día me flipa más. Yo creo que estará en mi top 5 de este año.

    ResponderEliminar
  4. Pues sí, es un auténtico lujazo que estos señores con todos sus años, ya de vuelta de todo, sigan teniendo la energía y la inspiración para sacar discazos de este calibre. Es posible que All Hallows Eve salga de ese bootleg, ciertamente tiene un sabor añejo que recuerda a la noche de los tiempos, los Manilla más clásicos.
    Yo creo que este disco estará en mi top 3, sino en el 2, pero hay que dejar un puesto para posibles sorpresas tipo Visigoth. Pero es que yo tengo un rango musical más estrecho que el tuyo, que tocas casi todos los palos jajaja

    ResponderEliminar